¿Sabes por qué un novio es como un zapato?

Las películas románticas nos prometen en 120 minutos un final feliz. Pero, aunque siempre terminan en boda, la vida real empieza justo ahí, en la parte que no nos cuentan.Empezamos las relaciones con el enamoramiento para transformar después ese sentimiento en amor (a veces). En el proceso, debemos humanizar a nuestra pareja (a la que teníamos en el Olimpo de los dioses) para convertirla en humano. Es un proceso doloroso, en el que descubrimos que los paraísos fallan y en el que debemos construir una relación ladrillo a ladrillo y desde el suelo.

Aprendemos, generalmente a base de decepciones, que los castillos en el aire no son eternos y que nuestra felicidad depende de nuestra libertad. (Películas como Blue Valentine son un ejemplo de la lucha por nuestra felicidad sin ángeles ni demonios).

Durante muchos años y generaciones, nos han inculcado que la ruptura sentimental es un fracaso pero, a estas alturas de la película, si algo hemos aprendido es que las rupturas son solo una fase más de la relación. Un final, un hasta aquí llegué, no dio más de sí.

Un novio es como un zapato: no cambia quien eres pero te gusta la sensación al caminar. Cuando vamos de compras nos aseguramos de que el zapato sea de nuestra talla ya porque si nos queda grande acabará haciéndonos alguna rozadura y si nos queda pequeño, el recorrido será muy corto. En las relaciones pasa lo mismo, nuestra pareja debe de ser de nuestra medida  ¡y ni siquiera eso es garantía de eternidad!  Ya sabemos que las modas cambian.

Brian Weiss explica en uno de sus libros que “una de las lecciones más importantes de la vida es aprender a ser independiente, a comprender la libertad. Eso significa tener independencia de los compromisos, de los resultados, de las opiniones y de las expectativas. Terminar con la dependencia de cualquier persona o cosa”.

Esto no significa que no podamos amar,  todo lo contrario. Entender que el amor viene desde la libertad nos permite crear relaciones sanas y plenas. Nos ayuda a dejar de entender el final como fracaso y empezar a verlo como un proceso de limpieza y mejora.

El amor no es nunca una dependencia. Empieza y termina en nosotras mismas. Eso sí,  ¡que nadie nos quite el placer de vivir como niñas con zapatos nuevos!

Imagen: The Kooples.

Autor: Alaitz As

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1 Comentario

  1. Estoy completamente de acuerdo con lo que dices, Alaitz. El amor a de ser vida y disfrute, nunca obligación y frustración.
    Muy atinada tu reflexión y desde luego rompedora respecto de lo que nos han contado hasta ahora.
    Sigue así. Te espero en el siguiente artículo.

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