Tú y su miedo al compromiso, ¡Cambia el chip!

Pongámonos a pensar. Nuestra vida es un constante seguido de compromiso. Y de responsabilidades frente a este compromiso. Nos comprometemos con los estudios, con los amigos, con la familia e incluso con el trabajo. Fijamos entre nosotros un vínculo invisible. Pero, ¿somos conscientes de ello? ¿O es que acaso la palabra compromiso nos aterra y la camuflamos con otras como responsabilidades, tareas, obligaciones o deberes?

Es importante reflexionar por qué esta palabra nos da miedo. No es por ella en sí, claro que no, sino por lo que representa. Terriblemente la asociamos a relaciones de pareja. Y es que nadie, nunca, está preparado para comprometerse con una persona (a no ser que sea un desesperado, vaya).

Las personas somos algo hipócritas y deseamos aquello que no tenemos. Para después, tenerlo y odiarlo. Vivimos en una nueva corriente social, en la que suspiramos por encontrar el amor algún día. Y después suspiramos por perderlo de vista. ¿Qué nos pasa? ¿Es que creemos que el compromiso es una especie de unión invencible?

Sea como sea debemos aceptar que existen muchos hombres y mujeres que ya no desean comprometerse como en el pasado. Puede que estén en parte afectados por este miedo pero, démosle la vuelta a la tortilla, puede también que simplemente quieran estar solos, que quieran ser singles sin ningún lazo ni plan a la vista. A lo mejor quieren una relación ocasional, de fin de semana o un rollito.¿Qué más da?

¿Y por qué les molesta tanto a quienes no piensan así? El compromiso es algo serio. No es de por vida pero sí de por un tiempo largo. ¿Tendrá algo que ver con la autoestima? ¿Es lícito pensar que la otra parte, si no está dispuesta a comprometerse, no merece la pena, no está preparado o es poco para ti?

Demasiadas cuestiones complicadas de contestar. La única verdad es que todo es relativo. Y que cada persona busca unos ideales en su vida. Puede que no sea el momento o no sea la persona. Nunca, nunca pienses que contigo cambiará. Porque los anti-compromiso no te pueden prometer nada. Vive el presente, vive esa relación (o lo que sea) de la forma más sana y divertida posible. Porque si piensas que al final le convertirás en tu pareja, estás bastante equivocada, y cavas tu propia fosa sentimental.

¿Por qué sufrir cuando puedes disfrutar y pasarlo bien sin ningún tipo de unión? ¿Es que no estamos acostumbrados a ello? ¿Es que comenzar algo con una persona significa estar casado? ¿No crees que te ofuscas si ansias demasiado encontrar pareja?

Puedes utilizar el argumento miedo al compromiso para superar una ruptura. Aunque solo por ti y por tu bien. Pero no infravalores a esa persona por no pensar igual que tu o por no buscar lo mismo que buscas tú. Honoré de Balzac ya adelantaba el individualismo de nuestra sociedad actual: Puede uno amar sin ser feliz; puede uno ser feliz sin amar; pero amar y ser feliz es algo prodigioso.

Limítate a vivir tus días y a las personas que conoces. No esperes nada. Las cosas llegan. Y el amor nunca se busca sino que él te encuentra a ti. El resto de tu vida es un seguido de experiencias que te enseñan a madurar. ¿Qué te parece? Incluso esta concepción del miedo al compromiso te puede enseñar a no obsesionarte y te puede mostrar las dos caras de la gran moneda llamada amor.

Autor: Katia Toran

Comparte esta noticia en

Escribe un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *