Trucos para frenar a tu chico ¡Cómo salir vencedora!

Hay chicos para todo. Los hay independientes, los hay introvertidos, los hay más simpáticos, más serios, e incluso más trabajadores. Y es que hasta en materia de relaciones, ninguno de ellos sigue el mismo patrón. Pero el terreno de las parejas ha evolucionado hacia una postura muy cómoda, en la que siempre hay una parte más beneficiada que otra. ¿Sabéis de lo que hablamos?

Generalmente suelen ser ellos. Pero por una sola razón: por nuestra culpa. Los queremos tener mimados, cuidarlos, protegerlos. Y todo ello porque, la verdad, confiamos en que no se vayan de nuestro lado. ¿Error o acierto? Totalmente seguras de que estamos fallando más que dando en el clavo.

Este hábito lo convierte en el señorito de la casa, queriendo imponer la suya. Y aunque tú te plantes en muchas ocasiones, no son las suficientes. ¿Cuál es la consecuencia de que ellos sepan que los tenemos malcriados? Se lo creen. Y el creérselo no nos beneficia en absoluto, porque si ya éramos las últimas en la relación, ahora estaremos más por debajo de ellos que antes.

La culpa, como te decíamos antes, la tenemos Nosotras. Porque, de acuerdo que lo hacemos con nuestras mejores intenciones, de acuerdo que los mimamos para contentarlos. Pero esta no es la forma de retenerlos a nuestro lado, y además, al final acabaremos pagando Nosotras mismas las consecuencias.

Estás cansada de estar siempre pendiente de él y de moverte según sus gustos y según cómo se plantea él cada día. Vas a su merced, no porque él te lo obligue, sino porque de forma inconsciente así lo hacemos. Basta. Nunca más. A partir de ahora hay que poner las cosas en claro.

Vamos que se terminaron esas llamadas para preguntarles dónde están, qué van a hacer o qué quieren comer. Al mismo tiempo, nada de pensar siempre en él porque te obligará a caer en el mismo círculo de obsesión. ¿Notas que él se adelanta a ti en todo momento y sabe que es la voz cantante de la relación? ¿Se siente un privilegiado y actúa conforme a ello? Frénale los pies. Vamos a poner los puntos sobre las íes. Podéis estar muy bien juntos pero trataros como a iguales.

Y, por supuesto, intenta nunca enfocar tu vida a la suya. Cada uno vive a su forma.

Imagen: DKNY.

Autor: Katia Toran

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