¿Sientes dolor o molestias durante la penetración?

El dolor durante la penetración puede venir por diversas causas. Algunas pueden ser anatómicas como la forma de la vagina, los partos, operaciones o tumores; o por estrés emocional.

Los expertos denominan este tipo de molestia como dispareunia. La mayoría de mujeres no le suelen dar importancia, pero es importante conocer los síntomas para cuidar de nuestra salud.

Según los sexólogos, es un motivo muy frecuente de consulta y puede aparecer en cualquier momento de la vida sexual de una mujer. Existen causas físicas y psicológicas que a menudo van relacionadas, actuando como detonantes o potenciadores del problema.

 

Causas físicas

  • Falta de lubricación: Puede ser causada por cambios hormonales al llegar a la menopausia o por un juego previo escaso.
  • Irritación vaginal: Puede ser causada por alergias en la piel, duchas vaginales o jabones perfumados. También puede ocurrir por una reacción alérgica a algunos espermicidas o al látex de los que están fabricados algunos condones.
  • Enfermedades de transmisión sexual: Puede incluir verrugas genitales, herpes, inflamación y ardor.
  • Vaginismo: Espasmos involuntarios de los músculos de las paredes de la vagina hacen que la penetración sea dolorosa.

Los expertos afirman que muchas veces, aunque no existan afecciones físicas, se puede llegar a sentir dolor hasta el punto de no poder tener relaciones, por lo que es fundamental revisar las causas psicológicas o emocionales.

 

Causas emocionales

  • Antecedentes de abuso sexual: Lo cual genera miedo. Si en algún momento hemos sentido dolor, nuestro cuerpo se tensa para evitarlo.
  • Falta de excitación: Al no estar suficientemente excitadas, la vagina no se lubrica ni se relaja como para que la penetración sea adecuada.
  • Estrés: Las preocupaciones sobre la apariencia física, el miedo a la intimidad, la ansiedad o la depresión. Todo contribuye a una excitación baja y, en consecuencia, el dolor o la incomodidad.

Muchas veces el problema se soluciona con un buen lubricante. Si sigues sintiendo dolor, sospechas de una enfermedad de transmisión sexual o el dolor es recurrente, lo ideal es acudir a tu médico de confianza para poder realizar el tratamiento adecuado.

Nuestra sexualidad forma parte de nuestra salud ¡Cuida de ella!

Imágenes: Pinterest

Autor: Virginia Bruno

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