Sexo: ¡Pasiones lenceras según tu personalidad!

¿Cómo eres según tu lencería? ¿O cómo es tu lencería según tu personalidad? ¿Eres de las que buscan y rebuscan en las tiendas de moda íntima? ¿O en cambio, sueles tener flechazos con la ropa interior? ¡De todo ello dependen tus relaciones sentimentales y sexuales! Entérate de por qué a continuación.

A todas las mujeres nos encanta la lencería. Aunque la verdad es que siempre ha estado en un segundo plano. Porque muchas preferimos la comodidad de un pijama o la frescura de un camisón, antes que un picardías con encaje. Pero la lencería no solamente son ligas, ligueros y colores picantes. La lencería es todo un mundo por explorar y en la cama tiene mucho, mucho juego.

Es muy curioso que, como ha ido avanzando la moda, ahora no usamos lencería simplemente para tener relaciones sexuales, sino que para el día a día nos gusta llevar como ropa interior un buen conjunto lencero. Y para dormir nos encanta llevar dos piezas en corto con plumitas y detalles de strass. ¡Esto también es lencería!

¿Ves, te das cuenta de que a ti también te gusta? Porque obviamente es imposible llevarla todos los días. Ya la usabas para las noches más hot con tu chico, pero… ¿Qué te parecería usarlas también para el día a día?

Si no eres de estas todavía… Pronto lo serás. Porque toda mujerhd Porno HD Seks pornoSex izle porno se ve mucho más sexy a sí misma cuando está bonita desde dentro hacia fuera. Y la ropa interior es fundamental. Vosotras, chicas, sois más inocentes porque no os atrevéis a dar el paso. No os veis sexy y no os podéis concebir como diosas del sexo porque… No queréis llevar lencería.

El secreto está en el verbo porque si os gustara y quisiérais pero no lo hiciérais porque no es práctico para vuestro trabajo sería otra cosa, pero es que no os sentís cómodas con ellas. Os resulta cómica vuestra imagen con encaje de por medio. Esto no tiene nada de malo, simplemente que no sois del tipo de chicas que os dejáis guiar por una noche de locura. Lo hacéis todo más premeditado.

Y te preguntarás, ¿qué tendrá que ver que use o no lencería con cómo sea en el sexo y en la cama? Pues mucho, porque tus mayores temores sexuales comienzan en ti. Y el negarse a usar lencería es uno de ellos. No significa que esté mal, simplemente que eres más cerrada en el sexo.

Si eres de las que le gusta llevar lencería cuando estás con tu chico pero no la usas a diario, sino que eres de las que se ponen cualquier cosa, y además sin conjuntar, eres una mujer a la que le gusta aparentar, te gusta seducir a tu chico pero sabes diferenciar tus momentos de sexo de los que no lo son. Es decir, que no siempre estás pensando en lo mismo.

En cambio si no tienes pareja y te gusta ponerte lencería debajo del vestido siempre que sales a comerte la noche significa que sueles buscar normalmente a alguien con quien pasar la noche. Eres atrevida, te arriesgas y eso te gusta. Te encanta sentirte sexy y que los demás sepan que eres así.

Y si lo que ocurre es que siempre te gusta ir de punta en blanco, es decir, si nada más salir de la puerta lo haces con tu conjunto más provocativo debajo, aunque solo sea para tomar un café con tu mejor amiga, entonces tú eres de las depredadoras. Te sientes cómoda, eres feliz con tu cuerpo, te sientes confiada y quieres comerte en el mundo. En la cama eres una todoterreno, una leona como dirían muchos hombres.

¿Y con qué tipo de lencería sueles dormir? Si te gusta el camisón (un camisón con detalles, con encaje y que pueda considerarse sexy) eres risueña e inocente. Conservas todavía valores de tu niñez y estás muy unida a tu familia, de hecho usas camisón porque recuerdas cómo lo usaba tu madre cuando eras pequeña. Si te decantas por un pijama corto, colorido, con plumas o strass, algo elegante pero discreto, eres así, tal como suena. Eres sofisticada pero sencilla al mismo tiempo, no te gusta aparentar simplemente el estilo corre por tus venas.

Si te olvidas de la lencería y de los detalles para ponerte un pijama, eres clásica y sport. Prefieres lo de siempre y digamos que no eres la más femenina del mundo. Pero si cuando te acuestas lo haces con tu picardías, con ese corsé tan impresionante, si estás durmiendo y padeces por la incomodidad que te impide descansar… Entonces eres una víctima de la lencería. No te gusta, sino lo siguiente. Te da mucho morbo todo lo que provocas con ella, incluso cuando no hay nadie en casa.

¿Has visto cómo todo está relacionado? Porque depende de cómo te portes con la lencería, depende de vuestra relación más cercana o más lejana, dependerá tu personalidad. Y al mismo tiempo, tu personalidad tendrá algo que decir de cómo te comportas en la cama. Todo tiene sus puntos en común. Ahora eres tú la que tiene que jugar sus cartas. Si lo que buscas es convertirte en una experta del sexo, ya sabes por dónde empezar… ¡Por tus pasiones más lenceras!

Autor: Katia Toran

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