Sexo: ¡Ellos y su permanente deseo sexual!

¿Por qué cuando llegas a casa ellos siempre tienen ganas? ¿Por qué su deseo sexual parece que siempre esté encendido? No es que tú nunca quieras hacerlo pero… es que ellos se pasan de la raya. ¡Una cosa es pecar por poco y otra por demasiado! Te descubrimos por qué el deseo sexual de los hombres es mucho más duradero que el de las mujeres.

En una semana lo habéis hecho cuatro veces. ¡Y es que todavía es jueves! No sabes si él está igual pero tú ya no puedes más. Entre el trabajo, los niños, la casa… ¡No tienes tiempo de todo! Y encima después de cenar él te empieza a hacer cariñitos… a ver si caes en sus redes… una noche más. No les importa el día, ni la hora, ni si estás extremadamente agotada. ¡Son totalmente insaciables! ¡Son unos obsesos del sexo!

Cierto es que su miembro suele estar siempre más contento que el nuestro. Y es que cualquier alegría le divierte y le hace intervenir. Ya te habrás fijado (o habrás sentido) cuánto les pone un simple beso. Pero a Nosotras no. Quizás sea porque somos más exigentes o porque sabemos diferenciar todas las facetas de nuestra vida. Nos cuesta más que a ellos ponernos en situación. Pero cuando nos ponemos, nos ponemos.

Aunque os digo una cosa, prefiero eso a estar todo el día con el radar en el cuerpo. ¿Y cuál es la razón de este exagerado deseo masculino? ¿Y por qué cualquier tema de conversación con ellos siempre va a parar a lo mismo? ¿No tienen opinión de otros temas? ¿O es que les gusta aprovecharse y consideran que entre un hombre y una mujer no existe otra relación que no sea la meramente sexual?

Cada uno vivimos nuestra sexualidad y nuestro nivel de actividad de formas diferentes. Puede que para lo que a ti es mucho, para otra es poco, y viceversa. Pero no sé cómo se las apañan que ellos nunca tienen suficiente. Y es que biológicamente están concebidos para ello. ¿Por qué? En el momento de gestación, sus genes son más propensos a pensar y actuar de forma sexual.

Además, son testosterona en estado puro. La líbido, la potencia, las erecciones y la fertilidad funcionan según sus niveles de esta hormona que se excita solamente con mirarnos. Así de sencillo. ¡Por eso les gustará tanto que usemos lencería y que de vez en cuando les deleitemos con un bailecito!

En cambio, en las mujeres la testosterona es diez veces menor. Y para que nosotras nos excitemos necesitamos algo más que unos simples calzoncillos o unas provocativas fotos de desnudos. ¡Vaya diferencia, eh! ¿Y qué decir de los adolescentes? ¡Hormonas revolucionadas al poder! Y esto es debido a que producen alrededor del 200-250% más testosterona que en su infancia. Normal que no piensen en nada más que en las faldas de sus compañeras de clase…

La menstruación también nos ayuda a no estar constantemente excitadas. Y también que tenemos más cabeza, la verdad. ¿Porque cómo se puede pensar siempre en sexo? ¿No hay vida más allá? Los misterios del cerebro masculino son indescriptibles, pero eso sí, el área de interés sexual es más de dos veces más grande que la nuestra. ¡Aquí está la explicación! Primero el deseo sexual se concentra en la cabeza, pasa los nervios, la sangre, las emociones y finalmente el cuerpo interviene y sale representado en sus partes.

Curiosamente hay una gran diferencia con respecto a ellos, y es que Nosotras nos fijamos en el hombre según otros parámetros, según su forma de hablar, según sus manos, según sus carácteres, según su físico… Pero ellos lo primero que precisan cuando están ligando es que una mujer se encuentre en período fertil. ¡La testosterona les ciega!

Normal que ninguna mujer entienda a los hombres, porque al final parece que no sean hombres sino maquinas con la testosterona demasiado subida. ¿Y después nos preocupamos y nos deprimimos porque no encontramos a nuestro príncipe azul? ¿Cómo lo vamos a tener si no buscamos las mismas cosas? ¿Será que las mujeres estamos mucho más evolucionadas que ellos? No hace falta contestar, ¿verdad?

Así es que si a partir de ahora sufrís en primera persona la seducción de un hombre, no se lo tengáis en cuenta, pensad que es la testosterona la que habla por ellos. A pesar de todo ello, nunca entenderemos cómo es posible que siempre piensen en lo mismo… En fin, ¡hombres son! Si lo que quieren es jugar, ¡démosles juego, chicas!

Autor: Katia Toran

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1 Comentario

  1. Algunas veces conversamos sobre el tema de
    nuestra sexualidad, por suerte no demasiadas.
    En esas ocasiones él me dice que el deseo se
    siente o no se siente, que cuando yo le vengo
    con eso de que necesito más mimos, alguna
    charlita antes, salir juntos, no sé, algo, se trata
    de tonterías mías para justificarme.
    Y puede ser, porque la verdad es que a mí el
    sexo no me gusta. Es más, podría vivir sin sexo
    y sería más feliz seguramente. Me resulta un
    engorro, un sufrimiento. Estoy convencida de
    que es la tarea más ardua del matrimonio.
    Habrá mil razones que expliquen lo que me
    pasa: lo cierto es que no lo soporto.

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