Ser tolerantes ¿Una regla de las relaciones?

Cualquier unión necesita una serie de directrices para funcionar lo mejor posible. El problema llega cuando estas directrices, al final, terminan convirtiéndose en una obligación de ti misma. ¿Qué queremos decir? No quieres perder a tu chico, aún sabiendo que, en algunas cosas, no actúa bien; aún sabiendo que, en algunas cosas, no tiene la razón; y, aún sabiendo que, en algunas cosas, estarías mejor sin él; y lo que haces es que te auto obligas a ti misma a tener más paciencia con él.

Esto nos ha ocurrido a todas. Es la regla de las oportunidades. Y después de echar por la borda la que, tú dijiste, iba a ser la última, le vuelves a ceder una nueva oportunidad. Sabiendo que, aunque no te guste, va a volver a hacerlo, va a volver a pasar de ti o va a volver a olvidarse de lo que le habías dicho.

Y es que tú lo quieres mucho. Pero ya no puedes vivir con una persona que se pasa por el forro las reglas de vuestra pareja y que te tiene medio obligada a ti a que claudiques de vez en cuando. ¿Cómo que de vez en cuando? Si es lo único que has hecho en lo que lleváis de tiempo. Si por lo menos confiaras plenamente en él, podrías hacerlo con los ojos cerrados.

Pero tanta indiferencia por su parte delata que esconde más de un detalle. Mientras tanto, tú no estás tranquila. Te comes demasiado la cabeza. Reflexionas en exceso. ¿Y cuál es el resultado? Que no estés disfrutando de la relación, a pesar de que no te lo puedes quitar del coco.

Tenemos un problema muy gordo. Y es que, por un lado, te das cuenta de que no reúne las suficientes capacidades varoniles para satisfacerte. Pero, por otro lado, no eres capaz de dar el paso y de finalizar la relación. Y cuando solo una de las partes pone de sí misma, nada tiene sentido.

Debes estar tranquila con la decisión de ponerle las cosas claras. Porque no eres tú la que no eres tolerante, sino él el que funciona demasiado por vía libre. Lo mejor es que se lo digas tal cual. Yo puedo llegar a tener paciencia y tolerancia, si tú me das las claves para ello. Y, sobre todo, si no te faltan razones.

Imagen: Bershka.

Autor: Katia Toran

Comparte esta noticia en

Escribe un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *