Seducción: Enamorada de mi jefe. ¡SOS!

A todas nos ha pasado alguna vez. ¿Quién no ha visto en su jefe a todo un seductor? Si se te cae la baba con solo mirarle… ¡Aquí tienes las claves para que funcione!

Para ti todo es negro siempre. ¡Y no pasa nada! Muchas mujeres trabajan con su pareja a pocos centímetros… ¡y sobreviven! Así que relájate y no te lo tomes a la tremenda. Lo importante siempre es saber diferenciar entre amor y trabajo. Y sobre todo, olvídate de los envidiosos comentarios de tus compañeros.

Después de tres meses tonteando lo habéis conseguido. A ti te gustaba mucho lo atento que era contigo y él estaba loco por ti desde el primer momento en que entraste a trabajar en la oficina. Día tras día habéis estado sorteando el límite entre lo estrictamente profesional y lo estrictamente personal. ¡Y poco ha faltado para que os pillen! pero al fin, habéis hecho pública vuestra relación. «Sí, salgo con mi jefe. ¿Y qué?»

1. Fuera etiquetas Recuerda que lo de jefe es una etiqueta simplemente. Tú te has enamorado de una persona y, casualmente, esa persona es tu jefe. Si estuvieses enganchada a otro hombre, posiblemente ese hombre también sería jefe en otro lugar de trabajo. Así que míralo de esta forma, si nunca llegas a entrar en tu empresa, nunca lo hubieses conocido… y por tanto, ahora no tendrías a una persona a tu lado con la que tienes tantas cosas en común.

2. Fuera envidias Desde el momento en que aceptéis ante los demas que estáis juntos, tus compañeras de trabajo puede que sean algo crueles contigo. Pero a tus espaldas. A tu cara te dirán lo bien que quedáis y lo felices que parecéis. No vale la pena enfadarse con ellas si te llegan comentarios… Eso es frustración, son sus celos y su miedo. No tienes nada que perder.

3. Fuera discusiones Si tenéis una mala semana en el trabajo, intentad no volcarlo en casa. O si habéis discutido en casa, intentad que no se vea reflejado en el trabajo. Si alguna vez, como jefe, te pide explicaciones sobre el trabajo, no te lo tomes como personal. Recuerda, lo de jefe es una etiqueta, pero es su etiqueta cuando entra en la oficina. Así que respeta y atiende lo que te diga.

4. En el trabajo, nada de cómplices Las miraditas, los besos y las caricias están muy bien. Y, de hecho, lo estarían si él no fuese el jefe. Debes saber que él tiene a un equipo de trabajadores que se lo toman en serio y no es muy profesional estarte cada dos por tres en su mesa hablando de vuestras cosas. En el trabajo, a trabajar.

5. Si sale mal, que no trascienda Si, por la razón que sea, finalmente no cuaja vuestra relación, habladlo para que no repercuta ni en tu puesto de trabajo ni en tu relación con él. Podéis continuar siendo amigos, pero sobre todo, lo que te unía a él como pareja, ahora ya no existe. Por lo tanto, será, ante todo, tu jefe.

Vayan bien o vayan mal las cosas, es mejor arrepentirse por lo vivido que arrepentirse por lo no vivido. Tenerlo cerca te permitirá conocerlo más y enamorarte más todavía de él. Sus detalles o sus manías te parecerán entrañables. Y él te sentirá a su lado y tendrá más seguridad en sí mismo. Con este panorama, ¿qué puedes perder?

Autor: Katia Toran

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