¿No puedes llegar al orgasmo? La forma de tus órganos sexuales podría ser la razón

Son muchas las mujeres que se preguntan qué está haciendo mal, por qué no logran alcanzar un orgasmo durante la penetración: la respuesta podría estar en la forma de los órganos sexuales femeninos externos, al menos según las conclusiones de un reciente estudio publicado en el Clinical Anatomy.

Desde hace años que se especula sobre este problema: se lo aduce a cuestiones psicológicas o bien a una mal práctica amatoria, entre otras posibles cuestiones. Sin embargo, ¿no podría estar relacionado con la forma de la vulva y de la vagina?

Según este estudio, la anatomía de cada mujer sería la que origina la diferencia entre llegar o no al orgasmo, y el clítoris sería la estructura implicada en primer lugar: si se encuentra a una distancia igual o inferior a 2,5 centímetros del tracto urinario, el llegar al clímax a través del coito o penetración sería posible. Por el contrario, si la distancia es superior, no podrían alcanzar el orgasmo sin estimulación directa -del clítoris-.

Ahora bien, ¿qué tendría que ver la distancia entre el clítoris y el tracto urinario? Simplemente -respondieron los autores- porque cuando más cerca estén el uno del otro, más estimulación recibirá el primero a la hora de la penetración. Si está más lejos, no será rozado con la misma intensidad.

De todas formas -recordaron- hay que dejar en claro que no poder alcanzar el orgasmo con la penetración, no debe ser impedimento para gozar de una sexualidad completa y satisfactoria: cada mujer es distinta y habrá que hacer un descubrimiento particular de sí misma, junto con su pareja, para poder disfrutar del máximo.

Una recomendación sería realizar un juego consistente en la autoexploración y el autoconocimiento. En este caso, habría que dejar la zona genital para luego, y propiciar a la pareja de roces o caricias en el resto del cuerpo, con el fin de descubrir otros lugares que desencadenen tanto o más placer que los ya conocidos. A veces las personas se focalizan demasiado en lo ya conocido y descuidan el amplio espectro de sensaciones que proporciona el órgano más grande que poseen, la piel.

Imágenes: menshealth.es

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