Pareja: ¡Manual para tratar a un hombre en un mal día!

Todas hemos tenido un día de esos en los que preferirías no haberte levantado de la cama. Sea porque algo te preocupa, porque te duele algo, porque te encuentras mal o porque estás de mal humor con el mundo, no quieres que nadie te moleste. Y sobre todo, lo último que deseas es que tu pareja venga a preguntarte qué te pasa y, todavía peor, que te agobie o se enfade contigo por estar así como estás.

Y si Nosotras queremos que nos respeten en esos días. Imaginaos ellos. Que tienen todavía menos paciencia que las mujeres. Se enfadan con facilidad. Puede que tengan razón sí, pero la hostilidad les domina en muchas ocasiones. Además, con los hombres debes tener una mentalidad muy específica. Debes pensar que no piensan como tú, no son como tú y por tanto, que necesitan  unos estímulos distintos a los que tú necesitas.

En nuestro caso, cuando tenemos un mal día, nos gusta hablar, conversar y que alguien nos ayude a reflexionar y a pasar un buen rato para olvidarnos del problema en cuestión. Ellos en cambio son intocables. Además de que suele costar mucho llegar a su corazón. A los hombres hay que dejarles espacio para la reflexión, para pensar y para asimiliar lo ocurrido.

Por ello, siempre que lo ves mal después de haber tenido una discusión con él o porque haya tenido un problema en su trabajo o en su vida personal, lo que nunca debes hacer es atosigarlo con preguntas. Ni mucho menos enfadarte porque no te cuente qué le ocurre. Debes tener mucha paciencia porque, en ocasiones, su respuesta suele tener un alto grado de enfado. Y ello te puede abrumar hasta tal punto de que te enfades con él. Nunca lo hagas. Que nunca te venza el orgullo.

Porque entonces el problema lo tendréis también entre vosotros. Lo mejor en estas situaciones es darle un espacio. Ha llegado a casa y notas que está demasiado pensativo. Pues déjale su rato para mirárselo él solo. Ellos suelen ser bastante independientes. Y por regla general, les gusta la soledad a la hora de tomar decisiones.

Cuando esté convencido, no te preocupes porque te lo contará. Pero necesita un mínimo de tiempo y espacio para llegar a esta convicción. Por ello, no te aconsejamos que le preguntes sin sentido y que le agobies, porque entonces se sentirá más desbordado por la situación.

Tú lo conoces. Así que ponte en su lugar, como él se pone en el tuyo. Ellos saben que Nosotras necesitamos contar nuestras penas. Y que aunque también necesitamos nuestros momentos de estar solas, lo que más deseamos es sentirnos protegidas y respaldadas por ellos. En su caso, debido a la experiencia social, prefieren recurrir a la meditación y después dar el paso para contártelo.

Todos podemos tener un mal día. Lo que ocurre es que los dos sexos lo afrontan de formas distintas. La nuestra es mucho más dócil. Pero si te lo trabajas también puedes aprender a saber llevar a tu chico por el buen camino y ayudarle a superar un día como este. No ha sido el primero ni será el último. Por lo tanto, aprende de la experiencia y no te equivocarás. Dale tiempo, dale espacio y lo tendrás  ganado. Es así de sencillo.

Imagen: Pull and Bear.

Autor: Katia Toran

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