Nuestras primeras vacaciones en pareja

Los primeros meses de una relación se basan en el descubrimiento y el aprendizaje. Los días, las horas y los minutos son una exploración del otro en el que trabajan todos nuestros sentidos. Descubrimos caricias, aficiones y creamos secretos. Nuestras ilusiones son sus sueños y en ese deseo de reconocer el cuerpo ajeno en nuestras propias manos organizamos unas primeras vacaciones en pareja ¿Pero estamos realmente preparadas?

Un primer viaje es como un Master. Una convivencia corta y poco común en la que se pierden vergüenzas y formas. Por eso, la planificación previa es clave.

Es recomendable hacer un pequeño estudio sobre la idea de “vacaciones ideales” que cada uno de los dos tiene. Eso de que los polos opuestos se atraen, queda muy bonito sobre papel, pero si tu pareja quiere recorrer Holanda en bicicleta y tu caminar con tus bailarinas por París, estáis condenados a un desacuerdo antes si quiera de encender el ordenador para mirar los vuelos. Por eso, es importante dedicarle un tiempo a pensar en cómo hacer de su viaje ideal el tuyo. Acepta sus gustos y adapta el viaje a los tuyos.

«¿Qué te parece si hacemos una escapadita a Holanda de 4 días, alquilamos unas bicis para conocer el país y cogemos un tren de Ámsterdam  a París para pasar el fin de semana allí antes de volver?» Una propuesta así, a vuestra medida, hace que el viaje empiece en ese mismo instante en el que sonreís, aceptáis y con la ilusión de esa primera aventura juntos, empezáis a organizar vuestras primeras vacaciones. Vuestras sí, no “tu” y “yo”. Vuestro viaje no empieza en un aeropuerto, empieza en una aceptación del Nosotros.

Una vez decidido el destino es importante establecer el presupuesto y la forma de pago. Es la parte menos romántica del viaje, pero el dinero puede destruir el amor. Una cena con vistas espectaculares a la torre Eiffel puede quedarse en el recuerdo como la noche en la que tu pareja protestó por los precios y acabaste pagando tú la cuenta por no pelear. Y pelearse en la ciudad del amor es mucho peor que crear una cuenta de viaje conjunta en la que todos los gastos serán a medias y ninguno tenga que preocuparse por su cuenta bancaria mientras brindais con vino tinto a la luz  de la velas.

Por eso, en la sencillez reside el éxito. Organízalo de tal manera que las 24 horas al lado de tu pareja sean de disfrute absoluto. Habéis pasado por la primera cita, el primer beso… ya tenéis un bonito historial de primeras veces, pero  aún guardáis una tarjeta de memoria vacía para llenarla de paseos, risas, caricias y RECUERDOS.

Si, un primer viaje en pareja puede resultar un reto, pero un viaje no solo son unas vacaciones, un viaje es parte de una vida. Es tiempo invertido en miradas, en mapas, en risas… un paseo agarrados de la mano, en silencio…. con tu cabeza apoyada en su hombro, sintiéndote feliz, afortunada… y quizás, enamorada.

Imagen: Corbis

Autor: Alaitz As

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