Juguetes sexuales, manos y boca, otras vías de contagio del “Mgen”

El preservativo sólo evita el contagio si se coloca al inicio del acto sexual

La ginecóloga de Clínicas Eva, Fulvia Mancini, advierte que la vitrificación de óvulos no resulta eficaz aquí para prevenir la infertilidad

No, con el Mycoplasma Genitalium no sucede igual que con el virus del Zika, otra amenaza para la fertilidad masculina, así como para los futuros bebés de mamás infectadas.

En el caso de esta infección, que se inicia con la picadura de un mosquito, los médicos recomiendan preservar el material genético, es decir, el semen masculino y los óvulos femeninos si se va a viajar a países donde existe el riesgo de contagio.

En el caso del Mgen, explica la experta en reproducción asistida, Fulvia Mancini, el problema de infertilidad es femenino, ya que esta bacteria puede producir enfermedades inflamatorias pélvicas, salpingitis o inflamación de las trompas de Falopio, así como la más conocida Endometriosis.

Esta última, denominada, el mal femenino silencioso, es muy dolorosa e incapacitante para la mujer.

Al tener un origen bacteriano, esta nueva infección debe tratarse, especifica la Directora Médica de Clínicas Eva, con antibióticos y cita azitromicina, doxiciclina, y, añade, “el problema es que esta bacteria está desarrollando una resistencia a los diferentes antibióticos de manera rápida y muy importante, así que se están estudiando diferentes combinaciones (politerapia)para poder eradicarla.

 

 

Otro gran handicap a la hora de ponerle fin al contagio y expansión es su difícil detección, ya que la sintomatología puede ser muy sutil o incluso pasar desapercibida, puesto que “puede parecerse mucho a una infección por Clamidia o Gonococo. Es decir, se manifiesta con dolor al orinar (uretritis), secreción acuosa o purulenta del pene, prostatitis y, raramente, dolores articulares.”

Es el caso de los varones. En el de las mujeres puede no presentar síntomas. Si se manifiesta normalmente suele ser con uretritis, sangrado y dolor al tener relaciones, aumento de las secreciones vaginales con cambios en el color y en el olor.En la mujer embarazada se asocia a partos prematuros y complicaciones neonatales.

El contagio puede producirse durante las relaciones sexuales vaginales, orales o anales, así como con los juguetes sexuales y las manos/los dedos que han entrado en contacto con los genitales afectos, explica la doctora Mancini; y aunque la mejor manera de evitarlo es el preservativo “éste ha de ponerse al principio del acto sexual, no al rato de haberse iniciado”.

Las estadísticas a nivel mundial, según datos del NBC (The National Center for Biotechnology) hablan de una incidencia similar entre hombres y mujeres, 6% y 6´3% respectivamente.

En nuestro país, un estudio publicado en la revista científica Elsevier habla de mayor prevalencia en la población masculina: el 6´62% frente al 0´98% en la femenina.

Fulvia Mancini es Directora Médica de Clínicas EVA

Imágenes: Pinterest

Autor: Alba Gatell

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