Hombres ¿Dónde no nos gusta que tengan pelo?

Con la llegada del fenómeno metrosexual, los hombres se arrepintieron de años y años con grandes matas de pelo en su pecho. Y aunque esto va por modas, ¿Qué pensamos las mujeres al respecto? ¿Preferimos un torso sin un ápice de pelo? ¿Nos gustan las piernas peludas a más no poder?

Pues no sabríamos que deciros, la verdad. Para gustos, colores. Pero sí que es cierto que existe un inexplicable porcentaje de chicas a las que les pone ver a machos ibéricos como Javier Bardem o el británico Robbie Williams.

Los hombres peludos tienen mucho morbo para las españolas ¡Es que nos hemos criado con esta concepción! Y para nosotras siempre será el tradicional estereotipo de hombre atractivo.

Pero cuando vemos torsos despejados como el del gran David Beckham, del pequeño Tom Cruise o del guapísimo Leonardo DiCaprio, nos entran las dudas.

La pregunta es clara: ¿Dónde no nos gusta que Ellos tengan pelo?

Podríamos deciros dónde nos gusta, sin duda alguna. En la cabeza. Los preferimos con una buena cabellera. Y en los brazos, también. Porque depilárselos traspasa la barrera gay.

Y, al igual, podríamos deciros dónde odiamos ver pelillos. En las orejas, en la nariz, en los dedos de las manos y de los pies y, por supuesto, en la barriga, en la espalda y ¡en el culo! ¿Había alguna duda?

Pero, ¿qué hay de verdad y qué hay de mentira sobre el pelo en pecho? ¿Preferimos las partes íntimas depiladas o cubiertas? ¿Y la barba, el bigote y las axilas? ¿Qué hay de todas estas zonas?

Nos molesta el pensar que nosotras no tenemos esa posibilidad de duda. A ellos les gustamos depiladas. Y cuando tenemos un mínimo pelo ya nos están restregando lo dejadas que somos. ¡Será posible! ¿Os decimos algo cuando al besaros notamos un pelito que sale de la nariz? ¿O que al miraros de perfil sentimos nauseas cuando vemos esos indecentes pelitos deseando salir de vuestra oreja?

Sentimos atracción por el macho latino. Lo consideramos más hombre al tener más pelo. Y ello ocurre porque, inconscientemente, identificamos a los metrosexuales como homosexuales. Si es que la sociedad de hoy en día…

De todas formas, aun sabiendo que nos gustan los hombres con torsos algo peluditos, no significa que nos gusten los pelos. No nos ponen los hombres con mucho pelo o totalmente peludos. Y sentimos demasiado exagerado un chico con pelo en cara, pelo en tronco y pelo en piernas. Todo tiene su equilibrio, ¡señores!

En el pasado no existían los hombres depilados. Porque se les consideraba menos hombres. Y ésta era la única razón para no someterse a dolorosas sesiones de cera. Pero al cabo de los años con una nueva marea llamada metrosexual, los hombres acapararon todas las clínicas de estética para tener unas piernas como las nuestras. Y ahora, como la moda está algo loca, nos hemos cansado un poco de este prototipo masculino y nos vuelven a gustar los hombres algo más peluditos.

¿Dentro de unos años? Ni se sabe. El tiempo y las modas dirán. Pero de momento preferimos que haya pelo en la cabeza, el torso, las piernas o las axilas. Pero indudablemente no queremos ver ni uno en la espalda, en el culo o en la cara. ¡Pobres, qué difícil se lo ponemos!

Autor: Katia Toran

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