El poder de la música en el sexo

Una buena canción nos hace sentir alegres y activas. Y una mala puede conseguir bajar por completo nuestro ánimo. El mismo efecto tiene la música en tus encuentros sexuales.

Nada tiene de malo hacer el amor con el fondo musical de nuestros propios cuerpos: roces, palabras al oído, gemidos de excitación. Pero de vez en cuando también apetece poner algo de música para encender el deseo, darle calor al encuentro y hacer del sexo una experiencia mucho más sensorial.

Pero ¡cuidado! la elección de un repertorio o de otro puede hacer la diferencia entre un encuentro pasional e inolvidable y uno en el que llegar al clímax parece una meta lejana e imposible. Es importante tomar en cuenta que cuando de sexo se trata, la música debe ser el telón de fondo, pero nunca la protagonista, de lo contrario las sensaciones que se están viviendo quedarán matizadas por otros elementos que no deben ser el centro de nuestra atención.

Así, las canciones demasiado ruidosas, con mucha letra o con ritmos muy fuertes, por ejemplo el heavy metal o el regaeton, son pésimas elecciones para una noche de pasión. El pop, aunque quieras, tampoco se salva pues sus canciones de ritmos fusionados,  llenas de letras al mejor estilo de una discoteca, resultan ser todo menos aptas para un momento de sensualidad en la intimidad.

Descarta también la música romántica con aire tristón y los ritmos demasiado caribeños. Son una buena elección el bosanova, el chill out, la música electrónica suave o el repertorio de cantantes como Norah Jones, considerada una de las mejores cuando se trata de de musicalizar el sexo.

Ya lo sabes, realiza una investigación previa, escucha siempre todo el repertorio que planeas usar y asegúrate de que cada pieza estimule por completo la sensualidad.

Imagen: wap.azblok.net.

Autor: Debora De Sa

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