¿Las zonas masculinas que más nos ponen? ¡Rendidas ante ellos!

La pregunta no es cuáles son nuestras zonas erógenas, sino dónde nos gustan tocar a Nosotras, que también queremos disfrutar. Es decir, cuáles son esos lugares recónditos del cuerpo masculino que tanto a Nosotras como a ellos nos vuelven locos. Pero por reacciones distintas. Mientras que los hombres sienten el placer de ser palpados, las mujeres disfrutamos con verlos a ellos gozar y con el simple roce de nuestros cuerpos. Hoy, en Nosotras, las descubrimos.

También podríamos cuestionárnoslo de otra forma… Cuando les vemos, ¿qué es lo primero que nos llama la atención de ellos? ¿Qué zonas de sus esculpidos cuerpos nuestros ojos no pueden dejar de mirar? Podríamos trazar una línea de arriba a abajo o de abajo a arriba. ¿Queréis terminar en la boca? Pues empecemos desde la parte inferior. Muchas mujeres sienten los pies como una devoción. Puede que solo sean unas pocas, pero la verdad es que los pies siempre han sido para ellos un objeto de deseo. Y ahora lo estamos convirtiendo Nosotras en el nuestro, también.

El culete es otra de las zonas que más nos gusta palpar. Sobre todo si está fibrado y musculoso. Nos encanta sentirlos prietos. Y nos pone mucho la idea de que estén fuertes para marcar esa idea de fortaleza. En el sexo nos da mucho morbo. Tampoco podríamos olvidarnos del pecho. Algunas los preferiréis depilados por completo. Y a otras no os importará que tengan el típico vello de hombre. ¿La verdad? Para gustos, colores… Y tampoco es algo que influya demasiado. Nos gusta la parte estética, pero lo que más nos impresiona es que, al tocarlos, estén tan duros como parecen.

Por supuesto, debemos hacer un punto y aparte en la zona por excelencia del cuerpo masculino. Su miembro lo significa todo para ellos. Y a la hora del placer, asegura gran parte del nuestro. Así que el cómo tocarlo, palparlo y jugar de otras mil formas con él, asegurarán que tu orgasmo sera inevitablemente intenso.

El cuello es una de esas partes especialmente sensibles. Nosotras disfrutamos al besarles y lamerles el cuello. Pero imaginaos qué sienten ellos cuando se lo estamos haciendo. De la misma forma, si subimos un poquito para arriba, nos encontraremos con las orejas… Otro mundo por explorar. No hay que tener ascos, porque es una zona que a ellos les provoca mucha serenidad y les da impulsos de placer cuando nos detenemos ahí.

Y, cómo olvidarnos de sus carnosos labios. No solo nos gusta tocarlos, besarlos y morderlos, también mirarlos y quedarnos horas disfrutando de su imagen. La verdad es que para sentir de esta forma debes ser una perfecta y experta mujer atenta de cualquier detalle. Porque los detalles son muy, pero que muy importantes. A muchas también les gusta trazar la silueta de su hombre y recorrer cada centímetro de su cuerpo con sus finos dedos. Y esto a ellos, les encanta.

Lo mejor de todo es conseguir el equilibrio perfecto… Tanto tu placer, como el suyo.

Imagen: Loewe.

Autor: Katia Toran

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