Caso real: «Ella descubrió que su marido se masturbaba a escondidas…»

«En una ocasión, una mujer vino a nuestra consulta porque había descubierto que su marido se masturbaba a escondidas y lo ‘había pillado’. Ella pensó que quizá lo hacía porque ya no le atraía o porque no disfrutaba lo suficiente con ella. Le preguntamos si tenían menos relaciones sexuales que antes y respondió que no, que ella estaba satisfecha y que él ponía la pasión de siempre…Después de hablar del tema se dio cuenta de que sus temores eran infundados. Lo que ocurría es que su pareja continuaba utilizando la masturbación en solitario porque le satisfacía recordar el tiempo de su despertar sexual; esto le ayudaba, de alguna manera, a «mantenerse en forma» para disfrutar más con su pareja».

«Es evidente que con las experiencias sexuales deseadas y gratificantes vas conociendo mejor lo que te gusta y cómo responde tu cuerpo ante cada situación. Este conocimiento de ti te es útil cuando compartes una relación: sabes exactamente lo que te gusta, cómo quieres que te toquen, sabes desconectar y, en definitiva, disfrutar. El conocerte sexualmente evita que dependas de la otra persona para disfrutar y que la otra persona tenga que asumir tu satisfacción. En ocasiones, pueden aparecer problemas cuando uno de los miembros de la pareja se siente tan responsable de la satisfacción del otro que vive la sexualidad de su pareja como un éxito o un fracaso propios.
La persona que tiene que asumir la responsabilidad de hacer disfrutar a otro/a que no sabe cómo funciona por sí mismo/a, acaba olvidándose de su propia respuesta sexual. Está demasiado pendiente de ‘cumplir’ con el otro/a para que disfrute y, con frecuencia, acaba teniendo problemas sexuales, además de que, de forma indirecta, la sexualidad de ambos se resiente».

Este es un fragmento muy didáctico que se desprende de una historia real de las que a diario recibe la sexóloga Francisca Molero en su consulta del Instituto de Sexología de Barcelona. Este texto pertenece al capítulo cinco (La Conducta Sexual, Sexo en Solitario y Sexo compartido) del libro que acaba de publicar: «Sexo Joven. Cómo disfrutar de la sexualidad de forma segura, saludable y divertida» (Marge Books).

En este mismo capítulo también se habla de los sueños sexuales: «En una ocasión, un chico pasó unos días muy mal porque no sabía cómo mirar a la cara a su mejor amigo; esto se debía a que una noche soñó que «se lo montaba con él» y al despertar lo recordó todo. Imagínate cómo se sintió. Al día siguiente, al verlo en el instituto no supo qué decirle, ni se atrevía a mirarle, le daba vergüenza, tenía una sensación parecida a como si su amigo pudiera saber lo que había soñado.

Ilustración del libro Sexo Joven. "Los sueños erótico-sexuales pueden ser muy gratificantes pero, aunque sólo son sueños, también pueden generar inquietudes"

…El amigo no se dio cuenta del apuro que pasaba; sí lo notó algo distante, pero no le dio ninguna importancia y en poco tiempo todo se normalizó. Nuestro chico, por suerte, entendió que esto puede ocurrir, que los sueños son muy caprichosos, y que él no sentía ninguna atracción sexual hacia su amigo. Él estaba seguro de que le gustaban las chicas.Esto mismo puede ocurrirles a las chicas. El caso contrario le sucedió a una chica que, siendo lesbiana y con pareja estable, tuvo un sueño sexual con un hombre al que conocía. Al despertar, recordaba que en el sueño había disfrutado mucho. En los sueños se viven experiencias que no forman parte de la vida real y que no necesariamente quieres que ocurran».

Cubierta del libro Sexo Joven

En este capítulo también cuenta casos relacionados con las fantasías erotico-sexuales de los jóvenes. Si quieres leer un poco más entra en Sexo Joven.

El libro aborda temas como las enfermedades de transmisión sexual, el sexo oral y anal, masturbación, disfunciones sexuales, la incidencia del sexo y las drogas, la orientación sexual, los embarazos… Es realmente una guía muy útil para jóvenes y no tan jóvenes, el libro es un cosejero particular es como tener en la mesita de noche a la sexóloga.

Es un buen regalo para esta época del año.

Autor: Regina Cruz

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