BDSM. ¿Aún no lo has probado?

Aunque siguen siendo muchas las personas que sienten reparo al oír hablar sobre este tipo de prácticas, desde el éxito de la saga de “50 sombras de grey” el sadismo y masoquismo parece que ya no nos asustan tanto.

Tanto, que no es nada raro encontrarte con alguien que quiera practicarlo en un primer encuentro sexual. Y es que estas prácticas sexuales basadas en la estrecha relación entre el dolor y el placer te ayudan a conocer tus límites y explorar al máximo tu sexualidad. Pero para iniciarte en el BDSM, antes debes informarte bien sobre qué es y cómo debe llevarse a cabo.

 

Qué es el BDSM

El término BDSM proviene de las siglas Bondage, Dominación, Sumisión y Masoquismo.

Así pues, estás practicando bondage cuando juegas a roles de poder con tu pareja sexual, inmovilizas o te inmovilizan con cuerdas de restricción o esposas, cuando castigas o te castigan con un látigo o una mordaza…entre otros. La variedad en este tipo de prácticas es infinita, y es que la imaginación es el límite.

Por este mismo motivo, es muy importante entender que en el BDSM el consentimiento de las personas que participan y el acuerdo de unas normas para saber parar cuando sea necesario, es imprescindible.

Normas para practicar BDSM

Para disfrutar de la sumisión y la dominación, además de estar concentrado/a en el papel al 100%, la seguridad es un requisito muy importante. De siglas en siglas tiro porque me toca, y en referencia a este concepto, nacen las siglas SSC (Seguro, Sensato y Consensuado). Aunque parezca muy lógico, hay que repasar la definición de estos conceptos para entenderlos bien antes de lanzarse a practicar BDSM:

  • Seguro: valorad el conocimiento que tenéis sobre lo que vais a hacer y el riesgo que supone usar ciertos productos. Siendo conscientes de ello, avanzad al ritmo que sintáis.
  • Sensato: que la decisión de hacerlo este tomada con conciencia absoluta (sin embriaguez alguna).
  • Consensuado: después de definir cómo hacerlo, es imprescindible que os mostréis de acuerdo en llevarlo a la práctica y que ninguno/a se sienta obligado/a. Del mismo modo que podéis desentendernos del ‘contrato’ cuando queráis.

Palabra de seguridad BDSM

El bondage suele dar lugar a gritos o frases de dolor, como ‘¡No!’ ‘¡No más!’. Por lo que debéis saber identificar si se trata de placer o bien todo lo contrario.

¿Cómo? Pues podéis hacerlo acordando una palabra o gesto de seguridad que indique disconformidad.

Cómo practicar BDSM popular

Ahora sí, después de tener claras las normas del juego, llega el momento de disfrutarlo. Como decimos, en las prácticas de bdsm la imaginación es el límite. Y aunque la variedad de juegos sea muy amplia, hay algunas acciones más populares que otras, ya sea porqué son más fáciles y cómodas de practicar o bien porqué se han hecho famosas a través de películas y libros.

Azotes y látigo

Los azotes con la mano son los grandes protagonistas del bdsm popular, eso sí, cada uno/a a la intensidad que más le guste. Aunque los azotes son muy prácticos y efectivos, es mucho más fácil meterse en el papel si se llevan a cabo con un látigo especializado para ello, lo cual aporta mucho más placer y sintonía con la práctica.

 

Inmovilizar a tu pareja

Las esposas y las cuerdas de restricción son dos de los símbolos principales que aparecen en nuestra mente al hablar de bondage. Y es que inmovilizar a tu pareja sexual y poder hacerle lo que quieras es muy excitante.

Nota: si consigues inmovilizar del todo a tu pareja solamente con tus manos estás hecho/a un/a profesional del BDSM.

Mordaza ajustable y transpirable

Otro de los productos más populares y económicos relacionado con estas prácticas es la mordaza, una especie de collarín ajustable que se coloca a la altura de la boca y calla a aquél/lla que esté hablando más de la cuenta (dejándole respirar gracias a sus agujeros transpirables).

Nota: en este juego en vez de buscar una palabra de seguridad, buscad un gesto, sino será un poco complicado parar el juego.

 

 

Aunque algunas personas sientan vergüenza o pudores respecto a estas prácticas, está demostrado que el bdsm nos ayuda a conocernos mejor, ya sea para saber dónde están nuestros límites del placer y el dolor, como a no juzgar a los demás, ni por supuesto, tampoco a uno/a mismo/a.

Imágenes: Pinterest

Autor: Alba Gatell

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