¿Te preguntas sobre lo que podría haber sido? Eres víctima del pensamiento contrafáctico

 

Si te preguntas por lo qué podría haber sido, eres víctima del pensamiento contrafáctico. 

Quién no se ha parado a pensar alguna vez cómo habrían cambiado sus circunstancias si en vez de tomar una decisión hubiera tomado otra.

Por ejemplo, si hubiéramos aceptado aquel trabajo que tanto prometía en el extranjero o si nuestra pareja hubiese sido aquel amor secreto de la infancia.

Seguramente la mayoría se ha realizado algún cuestionamiento parecido.

 

Se trata de hipótesis que suelen ir acompañadas de una idealización de la realidad desechada, de lo que ha llegado a suceder.

 

 

 

 

Es el llamado pensamiento contrafáctico, que suele darse más en personas inseguras, que , al sentirse culpables por las elecciones realizadas, las meditan a tiempo pasado, manejando distintos escenarios para ellas, rozando incluso la fantasía.

Si se invierte mucho tiempo en el pasado  se obvia el presente, por lo que dejamos de disfrutar de la vida.

Incidir en algunos aspectos y decisiones de otro tiempo, puede ocasionar malestar.

Aunque la fantasía, las suposiciones de lo que pudo haber sido, pueda emplearse para paliar dicho malestar, a la larga lo incrementa y lo enmascara.

 

 

Para hacer frente a la tentación de rumiar decisiones inamovibles, os dejo tres sencillos consejos:

  • Trabajar el perdón.  Perdonarse por las acciones que se hayan realizado  y de las que uno se arrepiente y se culpa .

Pensar que errar es de humanos y no podemos tener una penitencia tan larga.

  • Cuando el pensamiento contrafáctico aparezca en nuestra mente , desecharlo conscientemente para concentrarnos y dirigir el pensamiento hacia las inquietudes del presente.
  • Tener una vida de ocio activo y rodearse de aquellas personas con las que nos sentimos bien.

 

 

 

 

 

El pensamiento contrafáctico también funciona hacia el futuro.

Podemos proyectarnos hacia él imaginándonos cómo sucederán las cosas que nos importan.

En este caso debemos ser especialmente cuidadosos, ya que fantasear sobre el posible éxito podría llevarnos a la inacción.

La inseguridad nos paralizaría, impidiéndonos tomar decisiones acertadas.

 

Por otro lado, la verbalización fantasiosa sobre el éxito, el repetir en voz alta y ante los demás que se va a conseguir esto y lo otro, puede producir un efecto similar.

Se dice pero no se hace. Mientras no haya acción no hay logros en camino.

En ese caso, la persona puede creer que es merecedora de algo sin ser consciente que el conseguirlo depende totalmente de ella.

 

Una vez más, aparece la inseguridad encubierta como responsable de este tipo de acciones.

Se trata de una cuestión de inteligencia emocional, de autoconocimiento y de manejo y gestión de nuestra propia toma de decisiones.

 

 

 

 

Pilar Conde es Directora Técnica de Clínicas Origen

 

 

 Imágenes: Pixabay

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