Una mirada diferente sobre los trastornos alimentarios: el papel de la familia

Cuando hablamos de enfermedades de origen psicológico nuestra mirada, o más específicamente nuestra escucha, como psicólogos, nos lleva no sólo al síntoma en sí mismo: por ejemplo que no comas nada, o que comas excesivamente o que comas y luego vomites lo que has ingerido; sino al origen, a las causas de tu desarreglo, de tu imposibilidad de vivir bien, de tu enfermedad.

Una mirada diferente sobre los trastornos alimentarios: hoy hablaremos de las familias

Cuando hablamos de enfermedades de origen psicológico nuestra mirada, o más específicamente nuestra escucha, como psicólogos, nos lleva no sólo al síntoma en sí mismo: por ejemplo que no comas nada, o que comas excesivamente o que comas y luego vomites lo que has ingerido; sino al origen, a las causas de tu desarreglo, de tu imposibilidad de vivir bien, de tu enfermedad.

Pero antes de hablar acerca de cómo tienden a ser las familias de las personas que sufren trastornos alimentarios voy a contarte algo que es importante.

Saber cuál es el origen no implica culpar y seguir adelante. Culpar es cómodo, claro que si, te libera de toda responsabilidad o elección u opción que has tomado.

Saber el origen o una de las causas es una oportunidad que tienes de hacerte cargo de cómo actúas frente a las dificultades, qué caminos has tendido a elegir frente a ellas y que otras opciones podrás conocer, a partir de ahora, para cambiar tus modos de actuar frente a las dificultades.

Detrás de una persona con trastornos alimentarios hay una familia peculiar, una familia que, básicamente se caracteriza por la falta de independencia de sus integrantes.

La falta de libertad se manifiesta a través de un control excesivo de cada uno de sus integrantes lo que los aglutina y pegotea.

Es un estilo vincular que evita la discriminación y por ende las elecciones individuales o diferentes al criterio que la familia considera que debe imperar.

Las ideas deben compartirse. Los criterios familiares deben aceptarse incondicionalmente.

Por estas razones es que una de las propuestas básicas del tratamiento tiene que ver con un re-aprender los vínculos dentro de la familia; y esto se refiere en especial a que la familia debe aprender a aceptar los cambios; que las conductas cambien; que los cambios sean permitidos, lo que los llevaría directamente a una re-distribución de los espacios.

Una familia aglutinante debe cambiar el espacio único a compartir por espacios individuales (además de un espacio compartido) y toma de distancia.

Discriminación de sus integrantes lo que les permitirá que cada integrante tenga su espacio individual, su espacio común, sus ideas personales, individuales, propias, únicas, y algunas compartidas.

Mejor comunicación dentro de la familia; aprender a escuchar y tomar en cuenta lo que cada uno tiene para decir, sea o no compartido.

Estos primeros pasos que, por simplemente escritos, no son fácilmente logrables pero posibles sin duda, constituyen el paso inicial y básico que abre las puertas cerradas, en especial la vida fuera de casa, la inclusión de los amigos, los profesores, los jefes, las compañeras de trabajo, la gente que se quedó en el camino hacia o contra la nevera.

Mariana Fiksler

Psicóloga

www.padresehijos.miarroba.com

www.hijosypadres.net

Si quieres que te cuente cómo es tu actitud frente a las limitaciones, dificultades, puedes enviarme un dibujo a la redacción de Nosotras (C/Roger 65-67 1ª planta. 08028 Barcelona). Dibuja una persona bajo la lluvia y envíalo a la atención de Marianna Fiksler.

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