Tristeza, apatía… Cómo combatir el cambio de hora

Ha llegado el último domingo de octubre y, con él, el cambio de hora.

Esta madrugada tendremos que retrasar los relojes: a las 3h serán las 2h. ¡Podremos descansar una hora más! O disfrutar una hora más de nuestro chico, de la fiesta con las amigas, o de lo que sea que estemos haciendo.

El objetivo del cambio de hora es aprovechar las horas del sol y, por lo tanto, ahorrar. Sin embargo, este cambio también tiene consecuencias negativas sobre nuestra salud. La modificación horaria puede provocar tristeza, alteraciones en el sueño e irritabilidad durante los primeros días tras el cambio hasta que el cuerpo se adapta. Es normal ya que cuando hace buen tiempo y hay luz solar, solemos realizar actividades fuera de casa. En cambio, con el cambio de hora, anochece antes por lo que estamos más apáticos, salimos menos después de la jornada laboral, incluso, podemos llegar a relacionarnos menos.

Sin embargo, si estas sensaciones duran más de tres semanas pueden desembocar en algo más serio, como en la depresión llamada Trastorno Afectivo Estacional, y es cuando conviene consultar a un profesional médico.

La Psicóloga y Psicoterapeuta del espacio Nútrim, Gemma Prats, aconseja que para evitar la tristeza relacionada con el cambio de hora, nos mantengamos activos. Aunque se haga de noche antes, debemos tener consciencia de la hora que es y forzarnos a salir después de la jornada laboral. Tomar algo con las amigas, dar una vuelta con el peque… Se trata de buscar alternativas para no encerrarnos en casa.

Imágenes: pinterest

Autor: Anna Güell

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