Tóxicos en la cocina: descubre al enemigo silencioso

No vivimos dentro de una burbuja. Ni lo hacemos ni debemos dedicarle mucho a tiempo a pensar en cuestiones de tóxicos como o bacterias, es decir, dónde se encuentran y cómo nos pueden contagiar esta u otra enfermedad. Si lo hiciéramos puede que nos volviéramos un poco locos al enterarnos de que estos invisibles y a veces invasivos microorganismos nos rodean. Están por todos los lados y lo podemos comprobar con un simple microscopio.

Como digo, mejor dejar que la vida fluya y que nuestro sistema inmunitario trabaje defendiéndose de forma intuitiva, aunque, a veces, quizá debiéramos prestar un poco más de atención.

Es el caso de la alimentación, no de lo que comemos, sino de cómo lo comemos. Hemos hablado mucho de alimentos sanos y no sanos, de grasas, azúcares, de colesterol, hipertensión, calorías y mucho más. Sin embargo, nos hemos olvidado -hasta hoy- de reflexionar sobre los utensilios que empleamos para cocinar dichos alimentos y si su empleo es beneficioso para nuestra salud.

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En este caso ocurre como en muchos otros : sabemos que hay productos y sustancias que son perjudiciales pero aun no se tiene constancia de sus efectos sobre la salud de la población global. Por este motivo se siguen usando en la cocina. Por este y por otras motivaciones de carácter económico. ¿Cómo eliminar de un plumazo una industria poderosa? Definitivamente, la salud no puede con la economía.

Quiero comentaros muy por encima lo que se sabe de los efectos nocivos de muchos materiales, comenzando por el rey de la cocina, presente en sartenes, cazos, espátulas, cafeteras, etc…Me refiero al aluminio.

Pues bien, debemos ser muy precavidos con él y a la hora de comprar nuevo menaje descartarlo. Si tenemos utensilios de aluminio ya viejos, debemos reemplazarlos, puesto que está comprobado que, dependiendo de diversos factores como el calor o la propia composición del alimento, se transmite a la comida. Este problema suele acrecentarse cuando el guiso es ácido, incrementando la toxicidad propia del aluminio.Por supuesto que los nuevos productos de aluminio tienen capas protectoras, pero mucho cuidado, éstas se van desgastando.

Lo mismo le ocurre al cobre, pero también al teflón, muy de moda en los últimos años. Se libera con las altas temperaturas. Existe una variedad, el T304, de uso en los quirófanos, que también se emplea en la cocina, con todas las garantías. ¡Cuidado con las vajillas antiguas!  pueden liberar cromo y níquel. Este último elemento produce muchas alergias, como se sabe por su empleo en tratamientos odontológicos.

Mi recomendación es ir renovando el menaje en cuanto percibamos rayas y óxido, por supuesto, y también apostar por ollas y sartenes de hierro colado, cuya salubridad aun no se ha puesto en entredicho.

Plásticos no, silicona sí, presente, por ejemplo, en tuppers. Madera, a pesar de la que veáis en algunos programas de televisión, no. Es porosa y acumula suciedad. Con eso lo digo todo. Sí al barro, pero cuidado con los barnices con los que decoran el producto. Y, por último, lo mejor hasta el momento: el vidrio.

¡A cocinar y tengáis una feliz semana!

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Ata Pouramini es autor del libro “Tú eres tu medicina” y “El gato Persa que quería comer caviar”. Es orientador en salud, experto en nutrición y uno de los quiroprácticos más reconocidos . Tiene en Valencia una de las consultas más importantes del mundo. Estudió Nutrición en la Oxford Brooks University, es Licenciado en Ciencias Humanas, Master en Ciencias Quiroprácticas, Doctor en Quiropráctica  y miembro de la Asociación Española de Quiropráctica

Imágenes: Pinterest

 

 

 

 

 

Autor: Ata Pouramini

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