Temperatura y contracturas musculares, ¡abriga tu cuello!

La contractura muscular se define como la contracción persistente y voluntaria del músculo. Cuando el frío es muy intenso y nos sorprende sin estar lo suficientemente abrigados, nos encogemos sin darnos cuenta y contraemos los músculos de la zona superior de la espalda. Pegamos los hombros a la cabeza y caminamos con una postura antinatural el suficiente tiempo para producirnos dolor e inflamación.

Las contracturas producidas por esa mala actitud postural sostenida se agravan cuando el músculo pasa del calor al frío. Si nos encontramos en un interior donde la calefacción está alta y salimos a la calle sin proteger no sólo el cuello, sino toda la espalda podemos producirnos una dorsalgia sin ser conscientes de ello. No hay otra receta que la de vestirse “ a lo cebolla”, por capas, para evitar que el músculo sea víctima de la variación del termómetro.

A medida que vamos teniendo calor nos vamos quitando, a medida que vamos notando sensación de destemplanza, nos vamos poniendo. Importante: los gorros y los cuellos, que ahora están muy de moda, son la mejor medicina. Nos mantienen calientes y nos ayudan a permanecer en el exterior a pesar del invierno.

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Por este motivo de los cambios térmicos bruscos se recomienda a los deportistas calentar y estirar antes de pasar a realizar el deporte propiamente dicho. Un poco de ejercicio cardiovascular siempre será bienvenido como fase previa a las tablas de suelo o a la musculación. Los estiramientos, también al final de la sesión.

¿Qué ocurre cuando ya nos hemos contracturado? En otros artículos hemos hablado de las propiedades antiinflamatorias del frío y el calor. Uno y otro deben emplearse según qué caso y según los tiempos y el tipo de lesión.

Si hablamos de pocos grados, es conveniente aplicar hielo – aunque nunca directamente sobre la piel – unos veinte minutos hasta tres días después de calambres, tirones y contusiones. Una solución reutilizable a la venta en farmacias son las bolsas de gel que podemos introducir en el congelador.

En el otro extremo, el calor nos ayudará si, una vez más, nos ha vuelto a salir una contractura en el mismo sitio de siempre. Las contracturas de repetición son muy difíciles de erradicar y sólo una educación postural acertada nos librará de padecerlas toda la vida.

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Ata Pouramini es director de Quiropractic Group y autor del libro “Tú eres tu medicinaEs orientador en salud, experto en nutrición y uno de los quiroprácticos más reconocidos . Estudió Nutrición en la Oxford Brooks University, es Licenciado en Ciencias Humanas, Master en Ciencias Quiroprácticas.

Imágenes: Pinterest

Autor: Ata Pouramini

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