Ser prudente: la estrategia de la mujer inteligente

¿Te consideras una persona impulsiva o prudente? Todos sabemos que la convivencia no es fácil y que a veces los demás nos ponen en apuros o nos generan problemas, a través de sus comentarios o de las cosas que hacen. A veces estallamos, o decimos alguna inconveniencia. Otras, sobre todo si nos entrenamos para ello, pisamos el freno de nuestra reacción y, aunque sea durante unos pocos segundos, guardamos silencio.

Con ese silencio podemos poner de manifiesto que somos mucho más educadas que esas personas que han metido la pata con nosotros. Sin embargo, lo que seguro muestra es que somos mucho más prudentes. Y callarse por prudencia quiere decir callarse por inteligencia, empleando nuestra capacidad para mirar más a largo plazo, sin dejarnos llevar por lo que les contestaríamos en el momento -incluso aunque se lo merecieran. Es decir, nos reservamos nuestras opiniones porque sabemos que son información y que la información es poder: hay que dosificarla y mantenerla con uno tanto tiempo como sea posible.

Hablamos, pues, de callar por prudencia, en un acto lleno de educación pero, sobre todo, de inteligencia, autocontrol y sabiduría. Se trata de un acto controlado, deliberado, algo que decidimos en el momento pero que podemos llegar a realizar de una manera muy fluida, aunque a veces cueste un frenazo silencioso en nuestro interior. La prudencia, como toda cualidad humana, se aprende, se entrena, se imita. Además, si perseveramos lo suficiente, acabamos incorporándola a nuestro repertorio de virtudes.

prudencia_1

Callarse no es en sí mismo un acto de espera prudente y controlado. Puede que nos callemos porque el miedo nos ha bloqueado hasta paralizarnos, porque nos hemos quedado tan anonadados que no sabemos qué decir, porque somos lentos pensando o porque, sencillamente, no hemos oído lo que se nos ha dicho. A veces es el propio cerebro el que parece decidir que hará como que no ha oído eso.

En la prudencia hay más paz que enfado y más cautela que parálisis. Es decir, se caracteriza más por el autocontrol que por el impulso, por lo que requiere una visión de conjunto. Por esta razón decimos que es un acto estratégico: una estrategia es un recorrido entero, no una visión micro de cualquiera de sus pasos. Ser prudente nos permite ganar tiempo, aunque sea unos segundos, antes de decidir la contestación más adecuada, que no siempre coincide con la que nosotros desearíamos ofrecer. A veces los comentarios inteligentes pueden ser muy explosivos pero, cuando se trata de ser prudente, la inteligencia es silenciosa, discreta, reposada.

La prudencia es el arte de detectar, escoger y llevar a cabo el acto más conveniente para la situación, para los demás y para uno mismo. Sobre todo, para uno mismo. Puede que requiera un cierto sacrificio como morderse la lengua o contar hasta diez; a veces ese sacrificio incluye descartar la respuesta que consideramos más justa, como contestar, reivindicar, defendernos –incluso aplicando cierta fuerza-, a favor de la respuesta más conveniente.

prudencia

Aunque reaccionar siguiendo la lógica irreflexiva del primer impulso pueda estar justificado en algunas ocasiones, lo cierto es que muy a menudo el sacrificio merece la pena. La prudencia es el arte inteligente de la espera. Bien administrada, acaba siendo un acto tan fuerte y de tanta justicia como el primer arranque con el que nosotros hubiéramos reaccionado.

Siguiendo esta lógica, a corto plazo le daríamos un corte a esa persona, un buen zarpazo, para que se enterara de con quién está hablando, de a quién está diciendo esa tontería injusta, o que no toca, que no nos merecemos o que ya demasiadas veces hemos tenido que contrarrestar.

A medio y largo plazo -y el medio plazo puede ser una cuestión de segundos- la prudencia nos da la oportunidad de demostrarle con mayor eficacia y de una manera más controlada con quién está hablando realmente. En ese caso, estará hablando no solo con una persona que sabe defenderse y rebatir un comentario de mal gusto o un acto injusto, sino, sobre todo, con alguien inteligente que sabe medir sus tiempos y esperar a que el otro se retrate primero, para poder reír el último y disponer de más tiempo para decidir la respuesta exacta, la que corte más manchando menos.

Eso es la prudencia que, a ser posible, debe ser administrada desde la asertividad: salvaguardando todo lo posible la relación con la otra parte. No en vano, la definición técnica del diccionario la asimila a templanza, cautela y moderación. Quedémonos con ello. La prudencia es la capacidad para contestar con la palabra justa, aquella que nos defiende sin ponernos en peligro.

Imágenes: Pinterest

Comparte esta noticia en

Escribe un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Fatal error: Uncaught exception 'Exception' with message 'Cache directory not writable. Comet Cache needs this directory please: `/home/nosotras/www/nosotras_com/wp-content/cache/comet-cache/cache/https/www-nosotras-com/salud`. Set permissions to `755` or higher; `777` might be needed in some cases.' in /home/nosotras/www/nosotras_com/wp-content/plugins/comet-cache/src/includes/traits/Ac/ObUtils.php:367 Stack trace: #0 [internal function]: WebSharks\CometCache\Classes\AdvancedCache->outputBufferCallbackHandler('<!DOCTYPE html>...', 9) #1 /home/nosotras/www/nosotras_com/wp-includes/functions.php(3780): ob_end_flush() #2 [internal function]: wp_ob_end_flush_all('') #3 /home/nosotras/www/nosotras_com/wp-includes/class-wp-hook.php(286): call_user_func_array('wp_ob_end_flush...', Array) #4 /home/nosotras/www/nosotras_com/wp-includes/class-wp-hook.php(310): WP_Hook->apply_filters('', Array) #5 /home/nosotras/www/nosotras_com/wp-includes/plugin.php(453): WP_Hook->do_action(Array) #6 /home/nosotras/www/nosotras_com/wp-includes/lo in /home/nosotras/www/nosotras_com/wp-content/plugins/comet-cache/src/includes/traits/Ac/ObUtils.php on line 367