Ser multitarea puede reducir tu coeficiente intelectual

Hemos asumido que no podemos estar en cinco sitios a la vez. Somos humanos y no tenemos el don de la bilocación ni de la teletransportación. Entonces: ¿Por qué intentamos que nuestro cerebro, diseñado para trabajar en función de un solo cuerpo, lo haga como si estuviera trabajando para cinco? Le obligamos a estar pendiente de todas las señales de alerta mientras cruzamos la calle – el tráfico , los semáforos, la lluvia, un niño que grita –, a la vez que miramos un escaparate y hablamos por teléfono. Tal vez estemos contando en ese mismo momento cuántas monedas llevamos en el bolsillo del abrigo y si son suficientes para coger el autobús y no mojarnos.

Es lo que se llama multitarea, pero, en este caso, sólo interviene un aparato digital, el teléfono móvil. Podemos imaginar una situación similar, en casa, con la televisión encendida, el móvil notificándonos mensajes y noticias cada minuto y la tablet sobre nuestras piernas con la programación de la cadena que queremos ver. Esta actividad agobiante, que parece que podemos llevar a cabo con total naturalidad y sin cansarnos, es excesiva para nuestro cerebro, y, como consecuencia, para nuestro organismo.

multitasking

Según Earl Miller, un prestigioso neurólogo, famoso a nivel mundial por sus trabajos en el campo de la atención, nuestro cerebro no está creado para el multitasking. El doctor Miller advierte que cada vez que nos entregamos a esta multiplicidad de labores creamos pequeñas nuevas conexiones neuronales, tan rápidas como sus correspondientes desconexiones. Frente a lo que se cree, no estamos creando conexiones neuronales nuevas, duraderas. Muy al contrario, somos más ineficaces que nunca. Un buen ejemplo para ilustrarlo es el del hábil malabarista que maneja cinco objetos con una sola mano, frente al payaso que, para conseguir hacer cinco cosas sin llegar al desastre, roza la patochada y el ridículo.

La multitarea nos conduce a la desconcentración más peligrosa, que no nos deja pensar, ni meditar, al pensamiento del que no se pueden extraer conclusiones. Es una distracción constante motivada por un aumento de los niveles de cortisol y de adrenalina, lo que nos induce al estrés. Esta ansiedad nos aboca a una adicción a la dopaína, un compuesto químico que se encarga de hacernos sentir bien. Lo conseguimos, en apariencia, con el flujo incesante de imágenes, mensajes y vídeos.

Más allá todavía, el profesor Glen Wilson, psicólogo del Gresham College de Londres concluye que las pérdidas cognitivas, producto de las distracciones de la multitarea, pueden reducir tu coeficiente intelectual. Por último, este experto advierte que la información obtenida en una actividad multitarea, por ejemplo, ver la tele y estudiar a la vez, no se organiza según los estándares pertinentes, con lo cual corre el riesgo de perderse para siempre.

Mi recomendación: cada cosa a su tiempo, con la máxima concentración, lo que te permitirá trabajar creativamente la información recibida.

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Ata Pouramini es director de Quiropractic Group y autor del libro “Tú eres tu medicina.

Es orientador en salud, experto en nutrición y uno de los quiroprácticos más reconocidos . Estudió Nutrición en la Oxford Brooks University, es Licenciado en Ciencias Humanas, Master en Ciencias Quiroprácticas, Doctor en Quiropráctica  y miembro de la Asociación Española de Quiropráctica. 

Autor: Ata Pouramini

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