Según un estudio, la pasta no engorda y tiene múltiples beneficios

La pasta es uno de los platillos más sabrosos que hay: con salsa de tomate, con crema, al pesto, y en un sinfín de posibilidades, las pastas se presentan apetitosas y difíciles de resistir. No obstante, si se está cuidando la silueta, siempre las mira con desconfianza.

Un reciente estudio realizado en Italia, sobre 23.000 personas, ha tirado por tierra la creencia de que la pasta de por sí engorda. La verdad es que dependerá de la cantidad (en su justa medida), en el tipo de carbohidrato y con qué se la acompañe.

Según este trabajo, las personas que comen pasta con moderación (unos 50 gramos de media al día) tienden a estar más delgadas y en forma que aquellas que limitan su consumo.
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Un grupo de expertos del Instituto Neuromed analizó al detalle las medidas corpóreas de los participantes: peso, altura, índice de masa corporal (IMC) -la relación entre el peso y la altura que se utiliza para determinar si una persona tiene sobrepeso o es obesa, por ejemplo-, y lo compararon con sus hábitos alimenticios.

Los resultados concluyeron que el consumo de pasta no estaría relacionado con mayor peso corporal sino que, al contrario de lo que se ha pensado siempre, quien come pasta habitualmente tiene un IMC más bajo y menor circunferencia abdominal, sobre todo si se trata de una mujer.

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Sin embargo, y más allá de estos resultados, esto no significa que la pasta contenga la fórmula mágica para estar delgados. El porqué sería mucho más simple. “Muchas personas evitan comer pasta porque creen que engorda y la sustituyen por otros alimentos mucho menos saludables como por ejemplo las carnes rojas“, explicó al respecto Lucia Iacovello, jefe del Laboratorio de Epidemiología Nutricional molecular en el Instituto Neuromed.

Si es “al dente” mejor

Una clave radicaría en saber de qué tipo de pasta se trata y en cómo comerla. La pasta “al dente” tiene un índice glucémico más bajo que la pasta más cocida. Así también, los spaghetti tienen un índice glucémico menor que la pasta corta tipo fusili, macarrones, entre otros.

Pero lo más importante, según este estudio publicado en la revista Nutrition and Diabetes, sería comerla al modo que se hace en la dieta mediterránea: con tomate, verduras o un poco de aceite de oliva.

Finalmente, aunque no menos importante, de acuerdo a este trabajo de investigación, las personas con diabetes no solo pueden, sino que deberían, incluir algo de pasta como parte de su dieta mediterránea, ya que vivirían más años.

Eso sí, es importante aquí también distinguir entre los carbohidratos: existen carbohidratos complejos, como los presentes en la pasta o los cereales, y simples, que se encuentran por ejemplo en el azúcar y los dulces. Éstos últimos son los que hay que evitar para tener una alimentación sana.

Sin embargo, los carbohidratos complejos de la pasta en el contexto de la dieta mediterránea, es decir, incluyendo la variedad de todos los elementos (frutas, verduras, pescado y carnes blancas), serían beneficiosos.

Imágenes: hogarmania.com

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