Reproducción Asistida: Falsos Mitos

Internet se ha convertido en una fuente básica de información, principalmente en materia de salud. Ante cualquier inquietud o interrogante, corremos al ordenador para resolver dudas, sin pararnos a comprobar muchas veces el rigor y la autenticidad de los contenidos. Eso crea desinformación y puede resultar contraproducente a la hora de afrontar situaciones complicadas.

En torno a la infertilidad y a los tratamientos de reproducción asistida circulan multitud de afirmaciones erróneas a través de la red. Son falsos mitos que se han ido extendiendo y que conviene aclarar antes de tomar decisisiones.

Las técnicas de fertilidad aumentan el riesgo de embarazo múltiple

En las primeras épocas de la reproducción asistida eran habituales los embarazos múltiples. Eso era debido a los procedimientos de estimulación ovárica, que sirven para aumentar la producción de óvulos de cara al tratamiento.

En la actualidad, las posibilidades de embarazo múltiple están por debajo del 20% y la clave se encuentra en la selección de embriones. En las fecundaciones in vitro se implantan uno o dos embriones preseleccionados, de manera que, como máximo, se produciría un embarazo de gemelos. Además, las ecografías permiten controlar perfectamente todo el desarrollo de la gestación y evitar sorpresas.

 

 

Los bebés producto de reproducción asistida son más propensos a padecer enfermedades

La reproducción asistida no influye en la talla de los recién nacidos y no es la responsable de complicaciones futuras de salud. Muy al contrario: los tratamientos para resolver problemas de infertilidad femenina incluyen un estudio genético de los embriones. El Diagnóstico Genético Preimplantacional garantiza que el embrión que se implanta tras una fecundación in vitro presenta una condiciones óptimas.

La fecundación in vitro es infalible

La FIV es una de las técnicas de reproducción asistida con mayor tasa de éxito, pero eso no significa que el embarazo esté garantizado al 100%. Como en los embarazos naturales, las probabilidades de éxito dependen de diferentes factores, como la edad de la madre, historial médico de los padres o donantes, número de embriones transferidos, etc.

Los posibilidades son mayores cuando se utilizan óvulos y semen de donante, porque se asegura la calidad de los gametos. Según la Sociedad Española de Fertilidad, la tasa de éxito de una FIV se sitúa en torno al 40-45% en mujeres menores de 35 años. A mayor edad, las probabilidades se reducen.

Para resolver cualquier duda sin levantar falsas esperanzas, lo mejor es acudir a los especialistas y contactar con Barcelona IVF, un centro de referencia europeo en tratamientos de infertilidad masculina y femenina.

Los óvulos congelados pierden calidad

La ovodonación ha hecho posible que multitud de parejas con problemas de infertilidad se hayan convertido en padres. La vitrificación o congelación de los óvulos no afecta a la calidad de los mismos. En el caso del semen congelado las propiedades también se mantienen intactas. Tampoco se pone en riesgo el procedimiento de reproducción durante el mecanismo de descongelación.

Las clínicas de reproducción asistida permiten elegir el sexo del bebé

Falso. La legislación sobre reproducción asistida no permite crear “bebés a la carta”, por tanto, no es posible elegir el sexo ni las características físicas. Lo que sí se procura es que exista alguna similitud entre los rasgos de un posible donante semen y los de los progenitores.

 

 

Imagen: TipDiario

Autor: Alba Gatell

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1 Comentario

  1. Gracias por la información

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