¿Qué sabes de la dieta ketogénica?

Mi filosofía alimenticia es la del equilibrio nutricional, manteniendo a raya los azúcares y las grasas, sobre todo si se trata de azúcares artificiales y “grasas trans”. Con esta afirmación por delante, quiero hablaros hoy de una dieta cuanto menos curiosa, ya que haría las delicias de los amantes del llamado “gocheo”.

Hamburguesas, cerdo, salchichas de carne natural, cordero, todos estos alimentos pueden y deben comerse en la dieta ketogénica. Por supuesto, suponemos que se trata de grasa buena, y en este sentido, añadimos también la vegetal, que procede por ejemplo del aguacate y la de pescados, como el salmón o la caballa.

Aquí la grasa es la reina, sustituye a los hidratos y al azúcar como fuente de energía, y cuanto más se ingiera, mejor. La gran pregunta es cómo se logra eliminar alimentándonos sólo de fuentes grasas.

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Lo primero que recomiendan sus prescriptores es seguirla al pie de la letra, como sucede con todo este tipo de dietas rápidas, puesto que cualquier modificación en el proceso daría al traste con nuestros propósitos. A partir de ahí os explico que las responsables “quemagrasas “ son las cetonas, unas moléculas que el organismo produce cuando las células no pueden utilizar la glucosa como gasolina. Cuando el azúcar se encuentra en niveles bajos surgen las cetonas, que, para mayor eficacia en la pérdida de peso, se alimentan de grasa.

Al margen de que esta dieta pueda ser saludable o no según determinadas afecciones o problemas de salud que posean quienes que la quieran probar, en mi opinión lo que no es, de ninguna manera, es realista.

En primer lugar porque no podemos estar seguros cien por cien de que la grasa que ingerimos sea buena, en el sentido de que proceda de animales alimentados en pastos naturales o con piensos orgánicos. La demanda global de carne es tanta, que la producción en cadena obliga a una alimentación también en cadena que no puede permitirse, si se quiere obtener un beneficio y/o ofrecer precios competitivos, una comida “gourmet” para pollos, vacas o cerdos.

Por otro lado, dejar de consumir azúcar del todo es prácticamente imposible puesto que los etiquetados de los productos en los supermercados no son fiables. También es cierto que no todos los usuarios están capacitados para leerlos y entender de verdad su composición. Puede que no veamos escrita la palabra azúcar, pero sí otros elementos que, sin nosotros saberlo, lo contienen.

En definitiva, se puede perder peso, pero ¡ojo! cuidado con el cómo y, sobre todo, con la rapidez con la que lo podríamos recuperar después.

¡Que paséis una feliz semana!

ATA 056

Ata Pouramini es autor del libro “Tú eres tu medicina”.

Es orientador en salud, experto en nutrición y uno de los quiroprácticos más reconocidos . Tiene en Valencia una de las consultas más importantes del mundo. Estudió Nutrición en la Oxford Brooks University, es Licenciado en Ciencias Humanas, Master en Ciencias Quiroprácticas, Doctor en Quiropráctica  y miembro de la Asociación Española de Quiropráctica. 

Autor: Ata Pouramini

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