Qué hacer cuando te da un ataque de ansiedad

Para empezar, hay que saber cómo es un ataque de ansiedad. Normalmente empiezan “de la nada”, es decir, puede suceder cuando no está pasando nada grave o cuando menos te lo esperas – de camino a casa, en el autobús, en un centro comercial… – o puede pasar después de una discusión fuerte, una pelea o un hecho que nos ha agitado bastante.

Cuando empieza de la nada normalmente asusta más, porque uno no entiende lo que le está pasando y además es muy parecido a un infarto: el corazón se empieza a agitar, la respiración acelera, de hecho comenzamos a hiper ventilar porque sentimos que nos falta el aire, tal vez hay sudoración excesiva y se puede llegar a sentir cosquilleo en las extremidades. La verdad, es una sensación muy desagradable, uno piensa que se va a morir, o al menos,  a desmayar.

Si tienes todas estas señales, no te preocupes, estás ante un ataque de pánico o de ansiedad, pero tranquilo, no te vas a morir. El hecho de identificarlo ya calma bastante, porque uno sabe lo que le está pasando.

 

Lo que te recomendamos hacer es:

Primero: Tener claro que todo ataque de ansiedad tiene un pico máximo, el climax, por lo que después de un rato todos los síntomas se van a reducir hasta sentirte estable otra vez. Es imposible sentir más y más ansiedad hasta el infinito. Todo tiene un límite. En el momento puede que tengas la sensación de que sólo empeora, pero no es así. Intenta poner atención a los sonidos de alrededor (la voz de alguien, alguna música que esté sonando, el sonido de los coches, etc) Tener contacto con la realidad te ayudará a estar más presente y a salir un poco de las ideas en tu cabeza.

2SegundoHaz respiraciones profundas y largas. En vez de cortas y rápidas. Puedes ayudarte con una bolsa de papel, o salir al aire libre si estás en un lugar cerrado. Pero es importante concentrarse por un momento, cerrar los ojos y hacer respiraciones profundas. Eso reducirá tus pulsaciones y disminuirá la taquicardia.

Tercero:  Deja fluir las emociones. Puede que te den ganas de llorar, la vulnerabilidad en esos momentos está a flor de piel. Si es así, lo mejor es dejarlo salir, soltar lo que estés agarrando, para liberar la tensión de la cara y de la garganta.

 

En este punto tu cuerpo ya se habrá relajado bastante, es bueno que te recuestes o camines un poco. Y si te sientes capaz, analizar qué fue lo que pudo haberte provocado el ataque. Siempre viene bien un momento de reflexión, para identificar las áreas de tu vida en las que tienes que trabajar o poner más atención. Te puedo asegurar al cien por cien, que si sigues estos tres pasos te sentirás mucho mejor.

 

Imágenes:   https://www.thefix.com/content/25-35-year-olds-most-affected-eating-disorders-ireland

http://www.mujerhoy.com/psico-sexo/vivir-positivo/mente-crisis-829006092014.html

Autor: Ayelén Muzo

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