Qué es y cómo luchar contra el hambre emocional

¿Qué sucede cuando no controlamos las emociones?

Comer sin hambre, comer por ansiedad… a eso es a lo que llamamos hambre emocional. El hambre emocional surge repentinamente y pide al organismo satisfacer esa “necesidad” con un alimento específico, que por lo general está asociado a dulces, patatas fritas, chucherías o comida rápida, en definitiva, a alimentos ricos en hidratos de carbono y en grasas. Pero… ¿Por qué se tiene esa necesidad de comer de golpe? ¿Cómo se puede combatir? Te explicamos qué es exactamente el hambre emocional y cómo ganarle la batalla, para que luzcas un físico sano y atractivo este verano y siempre.

Cómo combatir el hambre emocional

El hambre emocional nace como respuesta al malestar emocional y en vez de investigar qué es lo que nos afecta, se entierra comiendo. Lo interesante, además de poner freno a los excesos gastronómicos y regularlos, es investigar sólos o con ayuda profesional que nos está pasando.

¿Qué debo hacer?

  • Mantener la mente ocupada: Uno de los mejores trucos para evitar el hambre emocional es distraer la mente con cualquier actividad sencilla: leer, pintar, trabajar…
  • Hacer deporte: Practicar ejercicio físico es un hábito muy recomendable para conseguir reducir la ansiedad y vivir de una forma más optimista. Los expertos recomiendan 40 minutos de cardio al día para vivir libres de ansiedad.

 

El hambre emocional provoca que comamos por ansiedad

 

  • Practicar el mindfulness: Las propuestas de investigación y práctica del mindfulness tienen como objetivo mejorar la calidad de vida de las personas mediante sus prácticas, haciendo que éstas logren que sus días sean más plenos y felices. De esta manera la ansiedad disminuirá y, con ella, el hambre emocional.
  • Beber leche: La leche es un alimento que ayuda a aplacar el apetito. Beber medio vaso de leche antes de irse a la cama o entre las comidas puede ser de gran ayuda para evitar el hambre emocional.
  • Evitar el azúcar: El hambre emocional está muy relacionada con el consumo de alimentos azucarados. Por ello, lo mejor es evitar estos ingredientes y otros igual de calóricos en casa y optar por versiones más saludables de snack.
  • Cuidado con los estimulantes: Más vale no atiborrarse de cafés, tes, colas y mucho menos tabaco para engañar el hambre, puesto que los tres son poderosos ansiógenos que a corto plazo te harán sentir peor.
  • Tomar infusiones: Las infusiones sin cafeína ni teína, como el roibos, además de calmar la ansiedad, son ideales para dormir el apetito.
  • Beber agua: Beber agua sola o con limón, naranja o un toque de fruta es sano, refrescante y sencillamente delicioso. Ocupan espacio en el estómago y entretienen.
  • Comer yogur: Ingerir queso fresco o un yogur desnatado son dos buenos ejemplos para luchar contra el hambre emocional. Estos alimentos, además de aportar nutrientes, no tienen demasiadas calorías.
  • Ingerir más proteínas: Una buena costumbre para los que pican, es hacer muchas pequeñas comidas al día, para calmar el hambre y mantener el metabolismo funcionando. En este caso el truco está en las proteínas; si esas pequeñas comidas contienen un buena dosis proteica estamos ante la dieta perfecta.
  • Trabajo personal: Hacer un trabajo terapéutico para conocer mejor nuestro malestar emocional, saber su origen, aprender a controlarlo y/o tolerarlo, es probablemente el mejor método para abordar nuestro “hambre emocional”.

¡El secreto está en controlar tus emociones!

 

Fuente / Imágenes: GrupoLaberinto

Autor: Júlia Benach

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