¿Qué es el distrés y cómo combatirlo?

Para conocer el distrés debemos primero saberlo diferenciar del estrés, que aunque parecen muy similares y muy íntimamente ligados en nuestra vida cotidiana, son diferentes en muchos aspectos básicos. Podríamos decir que existe un estrés bueno y otro malo, que en este caso, este último lo denominaremos como distrés. El estrés bueno, lo podemos definir como una reacción fisiológica del organismo para afrontar una serie de determinadas situaciones amenazantes.

En su justa medida es bueno porque es una respuesta natural a la supervivencia, es el que nos hace actuar de forma rápida ante adversidades, el que hace que sintamos esos nervios ante un evento importante, o esa adrenalina antes de empezar una actividad física. En definitiva, también nos ayuda en nuestra creatividad.

Pero se transforma en malo, en distrés, cuando lo desarrollamos de una manera constante en nuestro día a día, cuando no sabemos gestionarlo de la forma más adecuada y desemboca en crisis de ansiedad produciendo dolor, provocando trastornos tanto físicos como psicológicos.

Trastornos físicos como cuando nuestro cuerpo se resiente y sentimos mareos, malestar digestivo, dolores de cabeza y muchos más. Por otra parte, en el caso de los psicológicos podemos padecer angustia, irritación o incluso perder el interés por nuestra apariencia y descuidarnos un poco el aspecto físico.

Distrés en estado puro

Está claro que ante una situación de tensión no todas las personas reaccionaremos de la misma manera, por ello la tan conocida frase de que unas ven el vaso medio lleno y otras medio vacío. Así pues, para combatirlo es bueno romper con la rutina, al salir del trabajo dedicarnos más tiempo a nosotros mismos: una buena cena, un buen baño caliente con sales relajantes… También hacer algo de deporte que nos ayude a evadirnos y a liberar nuestra mente de las tensiones.

Salir con amigos para contar lo que nos pasa y sacar fuera lo que tenemos es imprescindible. Comparamos con otras personas los casos, y entre risas y charlas amenas, nos vamos despejando.

Imágenes: Pixabay

Comparte esta noticia en

Escribe un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *