Punto G: tú tienes y él ¡También!

Tanto las mujeres como los hombres tenemos un punto de nuestro cuerpo muy, muy sensible cuya estimulación puede proporcionarnos niveles de placer muy elevados. El de las mujeres está localizado en el interior de la vagina y el de los hombres ¿Sabes dónde está? Nosotras te contamos todos los secretos.

A estas alturas posiblemente hayas oído hablar más de una vez acerca del punto G femenino y posiblemente, hayas intentado encontrar el tuyo (o de hecho, sepas perfectamente dónde está). Eso se debe a que se ha hablado una y otra vez del famoso punto, debido a la liberación sexual femenina y a la reivindicaciones de disfrutar del placer que se han hecho desde el lado de las mujeres.

Sin embargo, los hombres también tienen un punto extrasensible cuya estimulación puede proporcionarles un gran placer, es decir, también tienen un punto G ¿Sabes dónde está situado? Pues nada más y nada menos que en la próstata.

Del punto G masculino no se ha hablado tanto como del de las mujeres ya que el placer sexual de los hombres siempre se ha dado por supuesto y por otra razón, que continúa siendo un tanto tabú en la sociedad. La manera de acceder al punto G de los hombres es a través del recto, dando un masaje prostático. El sexo anal se asocia únicamente a prácticas homosexuales y muchos hombres no quieren probar este tipo de prácticas -o reconocer que les gusta- por vergüenza y sobre todo, prejuicios.

Cómo encontrarlo (el tuyo y el suyo)

El punto G femenino se encuentra a unos 5 centímetros de la entrada de la vagina. Para encontrarlo tú misma, deberás introducir la mano (usa lubricantes para más comodidad) y buscar en las paredes laterales de tu vagina. Si quieres buscarlo con tu pareja, la postura más adecuada es la del perrito (penetración desde atrás) o el sexo oral.

Para buscar el suyo, deberás intriducir un dedo en su ano -con mucha suavidad y por supuesto, utilizando lubricante- y buscar un bulto con forma de nuez: la próstata. Una postura fácil es que él se tumbe de espaldas y recoja las piernas sobre el pecho.

Un consejo tanto para uno como para otro: tened paciencia, no es fácil de encontrar, pero cuando lo hagáis tendréis una suculenta recompensa.

Imagen de Simone Perele.

Autor: Carmen Lopez

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