Psico: Disfrazando la debilidad

En ocasiones, lo que se hace para
disfrazar la debilidad es negarla. De esta forma lo único que conseguimos es que la vida sea una constante dependencia de ella por
estar obligados a tenerla que esconder.

Algunas personas evitan mostrar
cualquier tipo de debilidad o inseguridad para defendernos de los
demás. Entonces, lo que hacen para disfrazar la debilidad es
ocultarla bajo una actitud que condiciona una parte de sus vidas.

Dependiendo del tipo de debilidad, la
actitud que la pretende cubrir se ve obligada a tener una magnitud
mayor en la personalidad de la que tendría en circunstancias
normales, siendo algunas veces exagerada pues debe suplir una
carencia y al mismo tiempo actuar como un estado natural.

Ésto ocurre en el mejor de los casos.
En otras ocasiones existen quienes llegan a cambiar la verdadera
personalidad por otra totalmente falsa
de modo que la misma persona
se cree sus propias mentiras, causándose un trastorno a sí misma no
pudiendo, en muchas ocasiones, distinguir lo que es real y lo que no
en su mundo inventado.

Comprenderles no siempre resulta fácil,
pues, si bien sabemos que necesitan superar su debilidad, también
algunas de ellas arrastran a quienes tienen cerca a vivir situaciones
dolorosas cuando se dan cuenta de que casi todo lo que les rodea es
falso.

La debilidad se afronta aceptándola;
quien la acepta en sí mismo y la comprende puede actuar sobre ella y
deja de ser tan vulnerable como se cree ante los demás y se da
cuenta de que todas las personas tienen algún tipo de miedo o
carencia.

La persona que no acepta algún tipo de
inseguridad en ella misma la agrava, pues es una grieta que cada vez
se va haciendo más grande si no se intenta reparar.

El compararse con otras personas y
creerse menos que ellas
en algún aspecto de la vida es una forma
irreal de verse a sí mismo. Cada cual es perfecto en sí mismo y
actúa según sus decisiones. Aún en el caso en que una persona se
vea obligada a vivir como no desea, cada pensamiento, sentimiento e
inseguridad hacia una determinada circunstancia es propia y no es
posible compararla
con las reacciones que tendría alguien a quien se
admira, pues quizá ese alguien no sería capaz de vivir la misma
situación sintiendo lo mismo aunque haya pasado por un trance
similar al que se desea superar.

El conjunto del carácter y los
sentimientos que forman la personalidad no es el mismo, con lo que la
solución tampoco puede serlo ya que dos personas no viven un momento
crítico de la misma forma
ni logran disfrazar la debilidad de modo
idéntico, por lo que no pueden actuar igual.

Autor: Elena Estepa Estrella

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