¿Por qué nos duele el estómago cuando estamos nerviosos?

Es importante saber que existen nervios en el estómago y que en toda la pared del sistema digestivo, llamado también tracto gastrointestinal, se observa una red de fibras nerviosas y cuerpos celulares ganglionares que forman el sistema nervioso entérico.

El aparato digestivo es un sistema complejo y de allí viene la conocida frase “tenemos un segundo cerebro en el estómago”.

Los científicos explican que la sensación de hormigueo en el abdomen se produce por una situación de estrés o ansiedad. Por lo que provoca el aumento de la secreción del ácido en el estómago y altera la presencia de determinadas proteínas del sistema digestivo, o puede provocar úlceras de estómago.

Cuando los pensamientos de inquietud se transforman en emociones se producen en el organismo una serie de síntomas físicos cómo son las molestias en el estómago.

¿Cuándo aparecen esas molestias en el estómago?

Pueden aparecer en múltiples situaciones. Minutos o horas previas a un examen, una reunión muy importante en los negocios, una conferencia ante cientos de personas, una visita al médico o dentista, etc.

Nuestro cuerpo se activa de forma adecuada para responder ante esa situación, pero los síntomas desaparecen cuando el estímulo estresante ya no está presente.

 

Consejos para tratar los nervios en el estómago

  • Practica ejercicio con regularidad, genera endorfinas que ayudan a relajarte y mantener bajo los niveles de estrés.
  • Aprende a respirar profundamente, inhala y exhala lentamente. Te ayudará calmarte.
  • Cuida tu dieta, tomando alimentos naturales y evitando grasas alimentos procesados y azúcar refinado.
  • Evita las situaciones que te generan estrés.
  • Realiza estiramientos para liberar la tensión muscular. Los masajes corporales con aceites esenciales ayudan mucho a relajar los músculos.
  • Practica meditación o Yoga para controlar el estrés en el cuerpo y en la mente.
  • Hidrata tu cuerpo de manera correcta, puedes completar con infusiones con propiedades relajantes de melissa, anís, jengibre o manzanilla. Pueden aliviar el espasmo del estómago y relajar el cuerpo.
  • Intenta modificar tus pensamientos, para luego empezar a trabajarlos y modificarlos. Es importante que puedas conseguir ocuparte de las cosas sin preocuparte.
  • Preocuparse de más por situaciones que no pasaron o a lo mejor nunca pasen, supone un desgaste de energía y un estrés permanente.

 

Al poder reconocer y modificar tus pensamientos, podrás volverlos más neutros y conseguir relajar tu estado de nerviosismo y estrés.

¡Vive en salud!

Imágenes: Pinterest

Autor: Virginia Bruno

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