Por qué no tienes que tenerlo todo para ser feliz

 

Hay que aprender a ser feliz y disfrutar de las pequeñas cosas. 

A veces, nos empeñamos en pensar que siempre lo mejor estará por venir.

 

Cuando tenga otro trabajo. Cuando esté mejor con mi pareja. Cuando me compre una casa. Cuando quede con esta amiga. Cuando viaje. Cuando…

Siempre hay algo que podemos tener en mente, y está claro que hay que compensar los pequeños proyectos del día a día con ilusiones para saber ser más y más felices cada día.

Sin embargo, hay algo que podemos aprender para ser más felices cada día: ¡no hace falta tenerlo todo!

 

 

 

 

Con esto no queremos decir que haya que ser conformistas ni quedarse con cosas mediocres, ni intentar mejorar en la vida. Todo lo contrario.

Hay que luchar e intentar que la vida vaya hacia adelante, que mejoremos, que tratemos de hacerlo todo mejor y de ser mejores cada día.

Pero siempre hay algo por lo que ser felices y estar agradecidos.

 

 

 

Por esa escapada que has hecho con amigos o ese buenos días de tu pareja con todo su amor.

Por no tener pareja porque has roto con alguien que no te hacía feliz, y de pronto te sientes agradecida y poderosa por haberlo echado de tu vida.

O incluso por ese trabajo que no es el mejor pagado del universo, pero que te permite vivir y darte un capricho de vez en cuando.

La sonrisa de esa persona de tu familia que te roba el corazón cada vez que la ves, eso es felicidad.

Y es que cada día en tu pequeño mundo sale el sol.

Está claro que todos queremos que nos toque la lotería, no tener problemas económicos, que nuestra pareja sea eterna, que nadie de nuestra familia sufra ni tenga ningún problema de salud, y que nuestros amigos sean fieles para siempre.

Alguna cosa fallará, pero siempre tendremos algún motivo para sonreír cada mañana.

 

 

 

 

Imágenes: Pinterest 

Autor: Marta Marciel

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