Microondas: ¿se pierden nutrientes?

El microondas es un electrodoméstico que revolucionó la vida doméstica hace ya unas décadas. No obstante, aún hay dudas con respecto a su total seguridad y si su uso para calentar o cocinar la comida implica una pérdida de nutrientes.

Para comprender mejor, lo primero es determinar cómo funciona un horno microondas. El calor es una transferencia de energía a nivel molecular que resulta del incremento en el movimiento de las moléculas de una sustancia. Dicho de otra manera, para calentar cualquier alimento, lo que se necesita es hacer vibrar sus moléculas y debido a la fricción resultante su temperatura asciende.

Cuando se calienta algún alimento en una sartén o en un horno convencional, el calor se transmite al exterior de la comida, y el interior se cocina cuando se transfiera ese calor de fuera adentro.

Sin embargo, con el microondas todo el alimento se calienta a la vez, y para ello se usan las ondas microondas, que hacen vibrar al unísono el agua y otras moléculas polares de la comida.

 

 

 

En resumen, desde un punto de vista físico no hay grandes diferencias en la forma de calentar la comida. Un microondas consigue incrementar la temperatura al hacer vibrar las moléculas polares con radiación microondas, y un horno convencional lo hace generando mucho calor en unas resistencias que después se transmite por proximidad y radiación infrarroja.

De hecho, es más fácil que se alcancen temperaturas muy elevadas en un horno convencional, lo cual sí podría ser un factor de riesgo para destruir ciertos nutrientes específicos.

Se han desarrollado varios estudios científicos que han comparado la calidad nutricional de los alimentos calentados a través de distintos métodos y se ha concluido que no hay ningún problema en usar el horno microondas. Una revisión publicada en 1982 en la revista C R C Critical Reviews in Food Science and Nutrition analizó toda la literatura existente al respecto concluyendo que no hay diferencias significativas entre los métodos convencionales y el microondas.

En realidad, cualquier método de cocción hace que se pierdan, en alguna medida, nutrientes. Esta destrucción tiene más que ver con la cantidad de agua que se utiliza para cocinar y la temperatura que se alcanza en el proceso de cocción. Por el contrario, con el microondas se dan los factores necesarios en los que se puede reducir la pérdida de nutrientes, sobre todo de vitaminas y minerales, porque se utiliza generalmente poca agua, que no es más que el propio agua del alimento.

 

 

Por caso, un estudio publicado en 2009 en la revista Journal Food of Science encontró mayores niveles de antioxidantes en algunos alimentos cocinados en el microondas como la cebolla y los espárragos. De hecho, este método podría compararse con el cocinado al vapor, uno de los que más respetan la calidad nutricional de los alimentos.

En definitiva, cualquier modo de preparación que suponga sumergir el alimento en agua o calentarlo va a provocar una pérdida de los nutrientes. Por caso, la vitamina C o las proteínas sufren un proceso de desnaturalización y se transforman, pero esto sucede con cualquier método que se utilice.

De aquí que si se quiere mantener la mayor cantidad de nutrientes posible, lo más apropiado será consumir un alimento crudo. Ahora bien, si prefieres cocerlo, entonces puedes utilizar el horno microondas con total seguridad.

Imágenes: Pinterest

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