Los riesgos para la salud del fumador pasivo

Si nunca has sido fumador activo, pero sí has compartido vivienda con alguien que fume, tu salud también podría estar en riesgo: se denomina «humo de segunda mano o fumar pasivamente» y es, precisamente, el aspirar el humo de cigarrillo de otra persona fumadora. El fumador pasivo, lamentablemente, también está expuesto a posibles problemas de salud a largo plazo.

Y no se trata solamente de mayor riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, sino también de problemas cardíacos, alergias y asmas, e incluso ciertas infecciones. Lo más grave de todo es que al humo de segunda mano suelen estar expuestos los niños. De aquí la importancia de tomar conciencia y acabar, de una vez por todas, con el mal hábito del tabaquismo.

De acuerdo a los resultados de un estudio realizado por expertos del hospital Monte Sinaí de Nueva York, en Estados Unidos, la mayoría de nosotros somos fumadores pasivos sin querer, y sin siquiera darnos cuenta. Para llegar a estas conclusiones se examinaron los niveles de cotinina – derivado de la nicotina- en más de 20 mil personas no fumadoras: el mayor porcentaje de ellos presentaba altos niveles de esta sustancia tóxica, sin tener fumadores cerca.

Es que más allá de los esfuerzos gubernamentales para erradicar el cigarro de muchos lugares públicos, aún sigue estando presente en la parada del autobús, en la calle, en una fiesta, reunión, etc.

Sucede que con los años, los tóxicos dañinos del cigarrillo se van acumulando en la sangre, en los pulmones y en los demás órganos, lo que es de alto riesgo y nocivo para la salud. Respirar el humo del tabaco implica que ingresen a nuestro organismo cerca de 4 mil sustancias químicas, 50 de las cuales se saben son cancerígenas.

fumadorpasivo

Entre los más vulnerables, se encuentran los niños: los pequeños con personas fumadoras cerca tienen mayor riesgo de sufrir resfriados, tos, asma y problemas respiratorios en general. Uno de los mayores problemas son los propios padres o sus cuidadores, y el humo de segunda mano que se genera en los automóviles o, incluso, en los propios hogares.

Más allá de la ley antitabaco que rige en la Unión Europea desde hace más de dos décadas, será necesario que cada uno tome conciencia y exija que se cumpla. En el entorno laboral, por caso, no habrá que tener miedo a pedirlo amablemente, y conseguir también que amigos y familiares respeten y no fumen en las cercanías.

Otro buen consejo para protegerse del humo de tercera mano -aquel que queda adherido en la ropa y demás superficies- es lavar con frecuencia cortinas y tapicerías, así como la misma ropa -si se tiene cerca a alguien fumador-. Es importante que todos tomen conciencia de esto, por el bien de todos.

Imágenes: elnuevoherald.com

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