¿Los embutidos afectan nuestra salud?

Los embutidos ocupan un lugar importante en la dieta de los españoles,
pero aunque resultan deliciosos todas sabemos que no son lo mejor para
nuestro cuerpo. En Nosotras te explicamos por qué.

No hablamos de un poco de pechuga de pavo o de pollo al desayuno, o de una
salchicha ocasional, sino del consumo habitual de embutidos: chorizos,
longanizas, lomo, jamón ibérico, morcillas, chistorras, patés y un largo
etcétera. Estos productos deliciosos son parte de nuestra dieta y están
presentes en gran cantidad de platos típicos, además de ser la opción
más popular a la hora de picar algo por ahí con los amigos.

A pesar de estar hechos con carne la realidad es que no son la mejor
fuente de proteínas a la que podemos acudir, pues además contienen un
importante porcentaje de grasa saturada y colesterol que tiene sus
efectos en nuestro corazón, hígado, niveles de azúcar y grasa y en nuestra
piel. Aparte de esto son altos en sodio lo que se convierte en un problema si
sufrimos de la tensión debido a su elevado contenido de sal.

En la pirámide alimenticia los embutidos ocupan el último lugar, es
decir la punta superior, lo que quiere decir que deben ser consumidos de forma
esporádica y no como parte fundamental de la dieta. No se trata de eliminarlos
por completo pero si de darle su justo lugar si queremos proteger
nuestro corazón, cuidar los niveles de triglicéridos y colesterol en la sangre,
así como mantener el ácido úrico en su justo lugar.

De preferencia consume los embutidos más grasosos solo dos veces a la
semana
y elige aquellos bajos en sal y más ligeros (como la pechuga de pavo
y pollo) para el consumo diario por ejemplo al desayuno o en la merienda. Cuida
tu salud y lleva una dieta balanceada, tu cuerpo te lo agradecerá.

Autor: Debora De Sa

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