Lección en comunicación: Deja los monólogos

¿Eres de las que habla por los codos sin darse cuenta de que estás haciendo un monólogo? Todo circuito de comunicación pierde sentido si no existe un receptor que pueda entender o motivar el mensaje.  La eficacia de este mensaje está unida a la capacidad que tiene el emisor de adaptarse a las necesidades de su público.

Por este motivo, un discurso que está planteado desde el punto de vista de quién habla, pero no tiene en cuenta cómo están respondiendo sus oyentes y, por lo tanto, no prevé un margen de reacción al respecto, probablemente será una intervención que no termine de cumplir sus objetivos. De aquí la importancia de saber leer el feedback de tu interlocutor  e intuir si le interesa el tema, si es mejor que aclares algún concepto, si es momento de plantear un cambio, o cualquier otro input.

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A grandes rasgos, mientras hablamos, deberíamos poder darnos cuenta entre líneas, de lo siguiente:

  • Si nuestro interlocutor está abierto o cerrado. Una persona está abierta cuando en su lenguaje corporal se muestra receptiva, sin barreras como los brazos o las piernas cruzadas; si en su posición corporal se ubica firme y no ladeada; o si su mirada es constante y directa. Una persona abierta siempre indica mayor interés por lo que se está diciendo y, por lo tanto, es un indicador positivo.
  • Si la persona que te escucha está conectada o desconectada. Conectada indica que está al caso de lo que cuentas y por ello hace preguntas al respecto o su lenguaje facial muestra signos de sorpresa, atención o preocupación. Sabrás que está desconectada cuando lleve mucho tiempo mirando hacia la misma dirección, sin parpadear o haciendo otras acciones en lugar de escucharte.

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Si tienes enfrente un aliado o un contrario. Como puedes intuir, un aliado es alguien que piensa como tu, que está de acuerdo con tus argumentos y así lo evidencia. Un contrario es aquél que pone obstáculos y que se queja constantemente. Un potencial dolor de cabeza en tus reuniones de trabajo.

Finalmente, como resumen de los puntos anteriores, debes observar si tu interlocutor está comprometido o no está comprometido. Si lo está, querrá decir que le has convencido con tu discurso y que está dispuesto a dar un paso más en lo que le pidas.  ¡Éste será el mejor indicativo de que vas por buen camino!

Imágenes: Google Images

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