Las chanclas: ¿por qué deben ser de uso exclusivo en playas y piscinas?

Los pies son la parte de la anatomía más maltratada durante el verano . En algunos casos no a nivel estético, puesto que las pedicuras y el calzado veraniego permiten lucir uñas de color y pies bronceados. Sin embargo, en otros resulta difícil esconder las durezas de los tobillos, algunos problemas como dedos montados por el uso reiterado de los tacones u otros defectos estéticos derivados de los deportes que practicamos.

Aunque estos temas sean los más importantes no son, sin embargo, los fundamentales. Los que debemos tener más en cuenta son los que nos pueden acarrear problemas físicos y lesiones. Y sí, lo habéis adivinado, las culpables, otro año, siguen siendo las chanclas, calzado que nos empeñamos en emplear más allá del uso para el que fueron diseñadas.

Las chanclas nacieron para ser usadas en las zonas acuáticas, es decir, piscinas y playa. No valen si quiera para el paseo marítimo. Al salir de la playa debemos guardarlas. No están pensadas para caminar y, por lo tanto, carecen de cualquier diseño anatómico. El primer daño que le hacemos al pie es el cambio de un zapato con ese diseño, una bota o una deportiva, a la chancla, sin transición, con lo cual tiene que adaptarse. Seguramente notaremos ese brusco cambio  en forma de  dolores en los pies. Esto es debido a que el pie nota que no está sujeto y se aferra a la superficie de goma para no salirse de ella. Como el talón se sale, hacemos fuerza con los dedos y ese esfuerzo modifica nuestra manera de caminar y con ella nuestra postura general.

Por supuesto, esta escasa sujeción provoca pequeños accidentes cuyo resultado no es tan pequeño, sobre todo si estamos de vacaciones. Un esguince de tobillo nos puede arruinar los días de descanso. Por otro lado, hay que recordar que conducir con chanclas puede ser motivo de un accidente grave de coche al no poder controlar bien los pedales de frenada. Por lo demás, ya sabéis que al llevarlas todo el día exponemos nuestros piel al sol, con lo cual no nos olvidemos de protegerlos con cremas. También se resecan, sobre todo los talones. La recomendación de los podólogos es máxima higiene e hidratación: lavado con abundante agua y jabón y, tras el posterior secado, masaje con crema de urea, en un porcentaje del 15% al 30%.

 

Ata Pouramini es director de Quiropractic Valencia y autor del libro “Tú eres tu medicina.   Es orientador en salud, experto en nutrición y uno de los quiroprácticos más reconocidos . Estudió Nutrición en la Oxford Brooks University, es Licenciado en Ciencias Humanas, Master en Ciencias Quiroprácticas, Doctor en Quiropráctica  y miembro de la Asociación Española de Quiropráctica. 

Autor: Ata Pouramini

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