La soledad: Aprende a observarla de forma saludable

A todos nos da miedo la soledad. Es natural, dado que se nos ha diseñado para vivir en sociedad, con compañía, en constante interacción unos con otros. Nos pasamos la vida estableciendo relaciones de todo tipo y necesitamos hacerlo, porque sin relacionarnos con los demás seríamos incapaces de sobrevivir.

Hay relaciones que son más importantes, por ejemplo las que forjamos con nuestros familiares más directos, con nuestros amigos y, por supuesto, las relaciones de pareja. A menudo estos vínculos nos generan problemas, conflictos y dificultades. En esas ocasiones puede hacerse necesario que las relaciones se rompan o “relajen” sus exigencias, para que no acaben resultando asfixiantes.

De hecho, se da el caso de que cierto grado de distanciamiento respecto a algunas de nuestras relaciones, incluso interrumpirlas del todo, es justo lo que hace falta para que podamos seguir creciendo y encontremos la manera de ejercer nuestra autonomía. En los peores casos, la distancia es lo único que nos permite sobrevivir.

soledad

Alejarse, renunciar a continuar una relación o abandonar el deseo de estar con alguien puede resultar muy difícil, ya que el miedo a la soledad es una especie de Pepito Grillo ancestral que nos previene insistentemente antes de “romper” con alguien. Ese mismo miedo también puede impulsarnos a buscar a una persona con quien estar, aunque sea desesperadamente.

En el otro extremo está la negativa sistemática a fomentar una relación de pareja, por ejemplo, precisamente por ese miedo a lo que viene a continuación de que esa relación acabe, si llega el caso. Preferimos una soledad que conocemos muy bien, aunque la odiemos, antes que experimentar el dolor de la pérdida o exponernos a que nos rechacen.

soledad_1

Esta última actitud puede beneficiarnos en algunos momentos, dado que nos permitirá no conformarnos con relaciones vacías e insatisfactorias que lo único que nos proporcionan es hacer que no nos sintamos solos. Otras veces debemos estar vigilantes para que esta manera de proceder no se vuelva rígida y nos impida entablar relaciones que, acaben o no, pueden construirnos como personas y llegar a hacernos muy felices. Sería terrible ir por la vida negándose a vincularnos a alguien solo porque la soledad que conocemos es más cómoda que el desafío de crear algo junto a una persona con la que comprometernos a vivir aventuras aún desconocidas.

El miedo, como cualquier otra emoción, tiene una función relacionada con la supervivencia. En este caso, esa función tan útil es protegernos de los peligros y sujetar las riendas de nuestra temeridad. En otras palabras: el miedo, incluido el miedo a la soledad, está ahí para evitar que nos metamos en líos. Sin embargo, no siempre es necesario tener miedo, por muy útil que sea. Aprender a identificar cuándo hay que dejar de lado nuestros miedos inservibles y arriesgarnos a vivir el misterio de una relación es un indicador de sabiduría que a cualquier persona le conviene entrenar. No importa si luego nos equivocamos, se acaba o decidimos que no nos ha merecido la pena.

sole

Como de costumbre, los matices a diferenciar son muy sutiles. Elegir no vivir algo por prudencia y basándonos en un autoconocimiento que nos dice que ciertas cosas ya no nos merecen la pena y podemos ahorrárnoslas está muy bien. Dejarnos paralizar por nuestro miedo a vivir y disfrazarlo de de pereza y frialdad nos condena a largo plazo al aislamiento y nos escamotea experiencias vitales que, quizá, podrían llegar a ser muy enriquecedoras.

Ahí está la tarea. No se trata solo de aprender a convivir con la soledad, sino de encontrar la manera de aplacarla que más aporte a nuestro crecimiento personal, tanto si ese camino incluye a otra persona como si consiste en continuar solos de una manera saludable.

rafael_san_romanRafael San Román es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, terapeuta especializado en counselling y terapias de tercera generación, formador en talleres sobre duelo y pérdidas y autor del blog Psicoduelo

Imágenes: planenoti, otroenfoque1,dejarlotodoeirse,

Comparte esta noticia en

1 Comentario

  1. Me permitió una reflexión maravillosa. Pues la soledad absoluta, vista como aislamiento social, no parece ser una alternativa absolutista para seres sociales como nosotros, mas bien nos condenaría a la carencia y desconsuelo. Es más bien una experiencia vital en nuestra vida que exige adaptación y a la que ciclicamente nos veremos enfrentado con distintos grados de madurez. La soledad nos encontrará, y es mejor tener servida la mesa con dosis de nostalgia para disfrutarla y querer invitarla nuevamente a visitarnos.

Escribe un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Fatal error: Uncaught exception 'Exception' with message 'Cache directory not writable. Comet Cache needs this directory please: `/home/nosotras/www/nosotras_com/wp-content/cache/comet-cache/cache/https/www-nosotras-com/salud`. Set permissions to `755` or higher; `777` might be needed in some cases.' in /home/nosotras/www/nosotras_com/wp-content/plugins/comet-cache/src/includes/traits/Ac/ObUtils.php:367 Stack trace: #0 [internal function]: WebSharks\CometCache\Classes\AdvancedCache->outputBufferCallbackHandler(' <!DOCTYPE...', 9) #1 /home/nosotras/www/nosotras_com/wp-includes/functions.php(3780): ob_end_flush() #2 [internal function]: wp_ob_end_flush_all('') #3 /home/nosotras/www/nosotras_com/wp-includes/class-wp-hook.php(286): call_user_func_array('wp_ob_end_flush...', Array) #4 /home/nosotras/www/nosotras_com/wp-includes/class-wp-hook.php(310): WP_Hook->apply_filters('', Array) #5 /home/nosotras/www/nosotras_com/wp-includes/plugin.php(453): WP_Hook->do_action(Array) #6 /home/nosotras/www/nosotras_com/wp-includes/lo in /home/nosotras/www/nosotras_com/wp-content/plugins/comet-cache/src/includes/traits/Ac/ObUtils.php on line 367