La psicología, una herramienta para vivir mejor

 Trescientos millones de personas en todo el mundo padecen depresión.

El dato es más que llamativo, si tenemos en cuenta que esta enfermedad se encuentra en pleno siglo XXI entre las llamadas silenciosas, es decir, entre las que no tienen una presencia social explícita mayoritaria.

Podría decirse son invisible a los ojos de mucha gente, pero están ahí. Muchos individuos de nuestro entorno padecen depresión o sufren trastornos depresivos -tristeza, melancolía, apatía o desmotivación-. En algunas ocasiones el diagnóstico llega a ser motivo de baja médica, en otras las personas con las que pasamos horas y horas al día, incluyendo amigos y familiares, están tratándose e incluso medicándose y no lo sabemos.

Este silencio social puede deberse a muchos motivos, pero, en general, la causa radica en el estigma que han padecido las enfermedades mentales a lo largo del tiempo. Tanto es así que algunas personalidades famosas se han sumado a campañas públicas para normalizar la verbalización de la depresión.

 

 

Fuera de nuestras fronteras, llamó la atención que actores cómicos de la talla de Jim Carrey u Owen Wilson confesaran tener depresión. También en España colegas de profesión más veteranos como Verónica Forqué o Concha Velasco han contado en los medios de comunicación los motivos por los que su salud mental se ha visto resentida.

En esta era de la inteligencia emocional, este estadio debería estar superado para que los profesionales pudiésemos lanzarnos al siguiente, que consiste en cuidar la salud mental desde la prevención. Sí , la depresión se puede prevenir y en otros países la visita al psicólogo o psiquiatra, si es necesario, se realiza también para ponerse en manos de expertos con las herramientas para enseñarnos a vivir mejor.

Acudir a estos profesionales no significa estar enfermo. Simplemente, al igual que revisamos otros aspectos de nuestra salud física, debemos revisar nuestra salud mental, sobre todo, si somos personas sensibles, si tenemos problemas graves y también si tenemos antecedentes de depresión en la familia.

De cualquier forma, el incremento del bienestar emocional no es otra cosas que un camino hacia la felicidad y éste se logra aprendiendo a gestionar fracasos, a comprender por qué somos de una manera y a contemplar las circunstancias desde otro punto de vista. Quien nos puede ayudar siempre es un profesional acreditado. En este caso, el psicólogo.

 

Pilar Conde es directora técnica de Clinicas Origen

 

Imágenes: Pinterest

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