La leche de soja es buena para la salud, ¿si o no?

“Si tomo hidratos de carbono tendré más energía, pero engordaré. Aunque es cierto que si los tomo en comida integral ingeriré fibra y, por lo tanto, favoreceré el tránsito intestinal… “”La leche puede producir intolerancias alimenticias que den lugar a alergias y problemas digestivos, pero el calcio presente en este alimento es necesario para prevenir la osteorporosis….”

Razonamientos como estos resultan lógicos y están fundamentados en estudios médicos realizados determinados segmentos de la población. Quiero decir que tienen un fundamento riguroso. Ahora bien, como vemos, presentan contradicciones que muchas veces inducen a los pacientes y consumidores a errores y a dudas importantes.

En este flujo constante de información, muchas veces se instalan creencias, ideas o tendencias que se consideran ciertas durante un tiempo. Al menos, durante el tiempo suficiente para causar cierto daño a nuestra salud.

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Uno de los casos más flagrantes es el de la soja. En plena oleada de descrédito de la leche de vaca, de la que ya os he hablado en otras ocasiones -no recomiendo desestimarla, sino moderar su consumo-, aparecieron novedosos productos sustitutivos basados en la soja.

La leche de soja era la solución; buena para todo y sobre todo para las mujeres que, en la menopausia, necesitan un aporte extra de calcio, ya que, aseguraban, los niveles de este compuesto son similares en ambos tipos de leche. Falso, como falso también que pueda incluirse sin problema alguno en la alimentación infantil. En este sentido, la Asociación Dietética de Gran Bretaña ha advertido que la soja debe ser eliminada completamente de la dieta diaria de los más pequeños. Pero no sólo fue la leche, aparecieron montones de productos derivados de los que cantaban idénticas bondades, también falsas.

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Del proceso de separar la judía de la soja se obtienen el aceite de soja y la proteína. Esta última es un desecho del producto, que ha sido convertido en saludable y se ha comercializado. Igual ocurría antes con la leche desnatada de vaca, que hoy día es un producto estrella.

Los derivados de la soja modificados genéticamente son malos para nuestra salud, no así los propios brotes de la soja o la alubia entera. ¿En qué baso mi afirmación? En los estudios publicados hasta el momento que alertan del elevado nivel de fitoestrógenos presentes en este alimento. Los fitoestrógenos son, por ejemplo, las famosas isoflavonas de los anuncios, compuestos químicos que se encuentran en algunos vegetales y que cuyo consumo puede afectar negativamente en algunas áreas del organismo. Por ejemplo, problemas de hipotiroidismo o desajustes menstruales en el mujer.

Mi recomendación es que los consumáis con moderación, y os propongo como alterativa la leche de avellana, avena y almendra. Entre la de vaca y la de soja, como os comenté en su momento, elegid la de vaca.

Ata Pouramini

Ata Pouramini es autor del libro “Tú eres tu medicina”. Es Doctor en Quiropráctica y posee  en Valencia una de las consultas más importantes del mundo . Licenciado en Ciencias  Humanas, es experto en nutrición y orientador.

 

 

 

Imágenes: Pinterest

 

Autor: Ata Pouramini

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