La elección de los zapatos ¡Una cuestión de salud!

A todas nos ha pasado alguna vez que nos dejamos llevar por los impulsos y acabamos comprando unos zapatos preciosos e irresistibles, pero ¡incómodos! Es importante tener en cuenta que nuestro bienestar depende de una elección correcta. A continuación te damos las claves para no fallar.

El color que buscamos, el tacón ideal, un precio perfecto… En ocasiones, nos sentimos atraídas por alguno de estos aspectos, pero pasamos por alto uno fundamental: la salud de nuestros pies. Debemos tener en cuenta que un calzado inapropiado puede provocar alguna que otra molestia: hinchazón, dolor, rozaduras, ampollas… Por eso, es importante que, en la elección que hagas, tengas en cuenta algunas recomendaciones.

Más serio de lo que parece

Para empezar, lo primero que debes tener en cuenta es que el calzado es el que debe adaptarse a nuestros pies, y no al revés: por eso, comodidad y calidad son las premisas a las que atender para la búsqueda de tu zapato ideal.

El uso continuo de un calzado que nos provoca molestias puede desembocar en problemas mayores como la aparición de juanetes, dedos engarrotados o callos dolorosos. Los pies sustentan todo nuestro cuerpo, por eso son la base de toda nuestra anatomía. Los podólogos afirman que unos pies maltratados pueden acabar afectando a otras partes de nuestro cuerpo, como la espalda o la cadera.

Qué uso vas a hacer de ellos

En la compra de nuestros zapatos, debemos pensar primero para qué los vamos a utilizar, con qué frecuencia vamos a ponérnoslos y en qué época del año. Otro aspecto a considerar es el calcetín con el que utilizarlo: los más aconsejables son los de hilo o lana. Para cuando llevemos puesto un calzado impermeable, es mejor optar por calcetines de fibras sintéticas para evitar que el pie nos sude, y con ello, la formación de ampollas.

Materiales

Para que nuestros pies no sufran, los podólogos destacan que el calzado elegido debe adaptarse a la forma del pie y ser traspirable. Por ello, los materiales más recomendados son los naturales, como la piel o el cuero.

A la hora de probarlos…

  • Cuándo: para probarnos el calzado, es aconsejable hacerlo al final del día, ya que es el momento en el que nuestro pie está más hinchado. De esta forma, evitaremos elegir un número menos que nos provoque rozaduras y ampollas.
  • Evita lesiones: un truco eficaz al que debes darle mucha importancia es que puedas mover completamente tus dedos sin que toquen la parte superior del zapato.
  • Un erro muy habitual está en probarnos sólo un zapato. ¡Error total! Debemos probarnos tanto el izquierdo como el derecho, ya que solemos tener un pie más ancho que otro.
  • Para saber si te producirán rozaduras, prueba a andar un poco por la tienda. De este modo, el pie tiende a ensancharse y notarás si se ajusta adecuadamente al zapato.
  • Para acertar más en su comodidad, intenta probarte el zapato con el mismo tipo de calcetín con el que vayas a ponerte ese calzado.

Imagen: Marypaz.

Autor: Carmen Martinez

Comparte esta noticia en

1 Comentario

  1. Muy interesante el artículo, pero escribieron mal al principio del tercer punto a tener en cuenta con los zapatos «Un (erro) muy habitual».

Escribe un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *