La creatividad: mucho más que talento y obras de arte

Existe en nuestra sociedad un gran interés por la creatividad pero también cierta confusión sobre en qué consiste o cómo trabajarla. Lo cierto es que la creatividad no es una mera producción de cosas. Una fábrica es un gran centro de producción: produce muchas cosas, objetos que antes no existían, pero de una manera serial, repetitiva, que llena el espacio de materia pero que no innova ni imprime en esas cosas un carácter “único”. En este sentido, los jarrones y cántaros elaborados en un taller de artesanía reflejarían un modo de producción mucho más creativo que la producción industrial de bolígrafos o bombillas.

Por eso, la creatividad no es solo hacer, sino que tiene que ver con la creación de algo en cierta medida novedoso, que antes no existía y que, de alguna manera, tiene unos matices que lo hacen único.

La creatividad tampoco equivale a talento, ni mucho menos a talento artístico. A veces pensamos que una persona creativa es aquella que pinta muy bien o que es muy apañada para la decoración. En cierto sentido es así, pero olvidamos que una persona puede ser muy creativa aunque pinte muy mal o decore su casa sin ningún sentido. La persona será creativa en la medida en que ejecute un acto que dé lugar a algo novedoso que antes no existía, con un sello personal y que resulte peculiar e irrepetible.

En este sentido, la persona creativa va más allá de lo ya existente. No importa si se basa en la repetición de sus referentes, mientras dé lugar a algo novedoso que añada algo a todo lo que ya existía antes.

creativitat

De ahí que no se deba relacionar la creatividad únicamente con el ámbito artístico. Cuando hablamos de crear algo no nos referimos solo a “obras” en un sentido estético o gráfico, que los demás puedan admirar solo en un museo o colgando de las paredes de casa. La creatividad puede abarcar cualquier aspecto de nuestra vida: podemos ser creativos generando un cuadro o una poesía, pero también teniendo una buena idea, cambiando nuestra manera de vestir, alimentando nuevos gustos y aficiones, transformando nuestros hábitos de consumo o la manera en que trabajamos. También podemos ser creativos diseñando un proyecto a gran escala para nuestra vida o un plan más modesto para esta misma tarde… Nuestra capacidad para ser creativos puede reflejarse de multitud de maneras.

La creatividad es una capacidad típicamente humana que todos ponemos en práctica en muchos momentos de nuestra vida y que podemos y debemos entrenar. Solemos estrujarnos mucho la mente intentando averiguar nuevas formas de mantener nuestro cerebro estimulado y activo y no nos damos cuenta de que hacer sudokus concienzudos o entrenarnos para ser los mejores en una actividad dificilísima nos son las únicas vías para conseguirlo.

Successful businessman under lightbulb

Entrenar nuestra creatividad mantiene fresco nuestro cerebro y también nuestro espíritu y puede hacerse de maneras mucho más sencillas. Párate un momento y piensa en qué ámbitos de tu vida puedes introducir innovaciones sencillas que den lugar a resultados hasta ahora desconocidos. Haz algo que no hayas hecho nunca, ¡no es ninguna tontería, sino un modo estupendo de innovar, estimular tu mente y abrirte al mundo!

Escribe una poesía, aunque sea fea; te ayudará a expresar ciertas cosas de una manera rápida, sencilla y original. Haz un collage pequeñito con unas cuantas revistas, unas tijeras y una barra de pegamento. Aunque no seas Picasso entrenarás tu capacidad espacial, de planificación, de búsqueda y combinación de elementos diferentes, te entretendrás muchísimo y quién sabe si por ahí escondido tienes un enorme talento de artista esperando su oportunidad. Cocina algo que no hayas cocinado nunca, aunque seas muy torpe con los fogones y las cazuelas: ni te imaginas lo sencillos que son de preparar muchos de esos platos que te encanta disfrutar.

Haz una lista de todas las cosas que te apetece probar, por absurda que parezca. Apúntate a clases de baile, es una manera muy alegre de hacer ejercicio, mucho más que correr en la cinta. Pasea por un barrio de tu ciudad que aún no conozcas, tus neuronas te lo agradecerán y puede que saques unas buenas fotos que colgar en tu corcho.

No es necesario que te compliques para ser mínimamente creativa. Cambia un par de muebles de sitio, a ver qué pasa. Escríbele una postal a un amigo, cómprate una revista que no hayas leído nunca. Ser creativo no es hacer, es cambiar.

Recuérdalo y no te cortes. La creatividad no consiste (solo) en la capacidad para hacer una obra de arte o en conocer los secretos más vistosos para envolver regalos. También implica modificar nuestros hábitos para dar salida a todas esas ideas y acciones que están ahí esperando el momento de ser estimuladas y que pueden enriquecer mucho nuestra vida.

rafael_san_romanRafael San Román es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, terapeuta especializado en counselling y terapias de tercera generación, formador en talleres sobre duelo y pérdidas y autor del blog Psicoduelo

 

 

 

 

Imágenes: Pinterest

 

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