Falsos mitos de los productos quemagrasa ¡Que no te timen!

Cuando nos desvelamos frente al televisor (aunque ahora también los anuncian al medio día) se nos ofrecen productos milagrosos que con solo tomarnos o aplicarnos nos garantizan un cuerpo de portada de revista.

¿Será cierto lo que dicen?, ¿podemos prescindir del ejercicio y evitarnos el sudar, pagar el gimnasio o el salir a hacer footing para estar en forma?

Nosotras nos hemos puesto a investigar y te traemos algunas verdades que no cuentan en la publicidad y que pueden poner en riesgo tu salud. No te expongas y entérate de todo.

Los quemadores de grasa o ‘fat burners’ están elaborados con sustancias que cumplen una función, son el vehículo que ayuda a mover la grasa para que la eliminemos de nuestro organismo.

Pero si no hacemos ejercicio esa grasa no puede salir, al respecto Óscar Vidal en la revista Men’s health hizo una analogía muy interesante: imagina que tu cuerpo es una mina de carbón, la grasa es el carbón, el ejercicio los mineros y las vagonetas que la trasladan son la L-carnitina (la protagonista indiscutible de los productos quema grasa), por más vagonetas que introduzcas en la mina, si la cantidad de mineros se mantiene, no extraeremos más carbón.

Los productos quema grasa, o mejor conocidos en inglés como ‘fat burners’ pueden contener alguna de estas sustancias: L-carnitina, glucagón, metionina, taurina, colina, inosina, lecitina, piruvato, efedra, óxido nítrico, ácido linoleico conjugado, creatinina, los puedes buscar en la caja de los productos que compres en la farmacia, sabrás que no son tan milagrosos como anuncia la publicidad.

En los años 90 comenzó a difundirse la teoría de que habían alimentos que te ayudaban a quemar grasa ya que tenían ‘calorías negativas’, es decir, según Neal D. Barnard autor del libro ‘Los alimentos que pueden hacerte perder peso: el efecto de las calorías negativas’, existían algunos alimentos que contenían menos calorías de las que el cuerpo invierte en su digestión, por lo que al comerlos, pierdes peso.

La realidad es que de acuerdo al Instituto Médico Láser (IML) no existen alimentos con calorías negativas y/o propiedades quema grasa.

¿Qué hacer ante este tipo de productos? ¿Cómo cuidarnos?

La Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad recomienda:

No seguir tratamientos farmacológicos sin registro oficial o en los que no se especifique su composición cuantitativa y cualitativa.

Evita utilizar fórmulas magistrales (cápsulas milagrosas) en las que se mezclan diferentes compuestos, como hormona tiroidea, diuréticos, anfetaminas, laxantes, cola de caballo, etcétera.

Recuerda que la hormona tiroidea no sirve para tratar la obesidad y, además, favorece el consumo de proteínas y disminuye el calcio óseo, acelerando la osteoporosis.

Olvida las dietas rápidas. La mayoría funcionan a costa del agua corporal y la masa muscular, y no de las grasas. Su éxito radica en que prometen pérdida de peso sin someterse a dieta y sin cambiar de hábitos.

Lo barato sale caro. Sus peligros para la salud son muchos: depresiones, psicosis, cuadros de ansiedad, hipertensión, arritmias cardíacas, fibrosis renal, tirotoxicosis, etcétera. Además del temido ‘efecto yo-yo’.

¿Existen algunos casos en que los quema grasa funcionen?

Cuando los productos quema grasa funcionan

La eficacia de las sustancias que contienen son efectivas cuando se acompañan de ejercicio. Generalmente son utilizados por los culturistas cuando van a presentarse a una competición para definir el músculo quitando la grasa, pero si estás en el sofá de tu casa no tienen el mismo efecto.

La L-Carnitina, que es el ingrediente presente en la mayoría de los ‘fat burners’ es un aminoácido que actúa introduciendo los ácidos grasos dentro de la mitocondria de la célula. Ahí es donde la célula quema la grasa para obtener la energía que necesita y así mantenerse viva. Las células sintetizan su propia L-carnitina si es necesario. Así que, si le suministramos más de la que necesita, sin obligarles a trabajar más, no conseguiremos nada.

¿Porqué no funcionan las cremas milagrosas?

Explicación del porqué no funcionan las cremas milagrosas para reducir medidas corporales

El Catedrático de Fisiología de la Universidad de Extremadura, José Campillo, explica en su blog las razones por las que una crema adelgazante, que en su agresiva campaña publicitaria, promete reducir 4 cm de cintura en 40 minutos, no funciona.

El doctor Campillo compara la cintura con un cilindro cuya altura sería de unos 10 cm. La diferencia entre el volumen que tendría el cilindro al principio (76 cm) y 40 minutos después (72 cm) será de 474 cm cúbicos. O sea, que la crema habría disuelto casi medio kilo de grasa en poco más de 30 minutos.

No sabemos el destino de esa grasa disuelta. Es dudoso que se elimine vía renal. Sólo cabe que se metabolice. Si así fuera, dado que cuando se queman las grasas se producen 9 kcal por gramo, se habrían liberado 4.000 kcal en 40 minutos. Y ello, indefectiblemente, habría aumentado la temperatura corporal en varios cientos de grados. Se habría fundido la persona al completo.

Después de leer esto no nos queda más que sacar el chándal y salir a dar una caminata todos los días, inscribirnos en algún gimnasio o ligarnos a alguien que practique alguna disciplina oriental para que nos dé clases particulares en casa, el chiste es hacer ejercicio.

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Autor: Karina Santillan

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