¿Es el coaching el nuevo gin tonic?

O por decirlo de otra manera, la nueva moda, la herramienta sin la que nadie puede pasar y que combina con todas las actividades posibles.

Lo último es el coach de divorcios, los perros también tienen su propio coach y cuando el Presidente del Gobierno reúne a sus barones territoriales lo hace para una sesión de coaching, según algún diario nacional.

Si se googlea el término pueden aparecer estas y otras noticias similares, actualizadas prácticamente a la hora. Pero, aunque corremos el riesgo de desgastar el término en tan sólo cuatro años (los que lleva admitido en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española) ¿cConocemos en qué consiste de verdad el trabajo de estos profesionales? Y lo que es más importante, ¿Sabemos realmente para qué sirve?

 

 

 Entrenador y coach, no es lo mismo

 La confusión más común es la que admite coach y entrenador como conceptos idénticos. Similares sí, parecidos también, pero no iguales. El coaching es un proceso de aprendizaje, en el que el coachee -la personas que solicita el proceso-, toma conciencia de los objetivos que quiere conseguir, así como realiza acciones para llegar a esas metas, tomando conciencia sobre sus fortalezas y potencialidades, aprendiendo a detectar y a afrontar los diferentes obstáculos que se pueda encontrar, acompañado por el coach -el profesional que acompaña a la persona en su crecimiento-.

¿Puede un entrenador deportivo ejercer entonces de coach? Sí, si puede si conoce y emplea las herramientas de dicha metodología, lo que no significa que ese entrenador sea ya un coach.

En la actualidad muchos cursos de diferentes contenidos, duraciones y fiabilidad académica acreditan como profesional del coaching, pero es, en realidad, el psicólogo, con especialización en este método quien la puede implementar de la manera más rigurosa y efectiva.

 

 

El psicólogo, el profesional idóneo

Los motivos son los siguientes:

  • El psicólogo sabe diferenciar si una persona necesita terapia o un proceso de coaching.
  • Este profesional conoce los procesos de desarrollo básicos: la motivación, el aprendizaje y la percepción.
  • Es experto en cómo se relacionan los pensamientos, las emociones y los comportamientos, y sabe como hay que trabajar con ellos.
  • Su experiencia en los procesos personales de mejora le acreditan como el indicado para sacar más partido al coachee, puesto que sabe como acompañarle para que la personas decida como superar los obstáculos que se van presentando.
  • El psicólogo clínico está colegiado y posee seguro de responsabilidad civil.
  • Se rige, en los procesos de coaching, por el mismo código deontológico que en psicología, en el cual la confidencialidad es un pilar.

El coaching puede ser beneficioso en todas las áreas de desarrollo profesional y personal en las que una persona quiera mejorar, incluyendo salud, economía, diversión y ocio, trabajo y familia.

El cliente ideal sería, por lo tanto, cualquiera que quiera mejorar su vida, pero que no se encuentre con sintomatología clínica. Es decir, cualquiera que quiera ir más allá en la búsqueda del bienestar y la felicidad y quiera conocer herramientas que le permitan acercarse a sus objetivos.

 

  

Pilar Conde es Directora Técnica de Clínicas Origen

 

 

Imágenes: Playbuzz, Pinterest

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