Entrevista al Dr. Pérez de la Romana: ¿Debo someterme a una Mamoplastia?

Superar el cáncer de pecho es toda una victoria, pero también marca el comienzo de un proceso en el que la recuperación psicológica y de la autoestima es tan importante como la propia recuperación física. En esta etapa, recurrir a una reconstrucción mamaria puede ayudar de forma importante a restaurar el equilibrio emocional. El desarrollo de nuevas técnicas y materiales hacen posible crear un pecho similar en forma, textura y características a la mama sana, incluyendo la areola y el pezón. Los beneficios de esta intervención van más allá de lo psicológico: eliminan la necesidad de llevar prótesis de relleno, haciendo posible usar más cómodamente prendas como bañadores, escotes, etc.

En esta entrevista, realizada al cirujano plástico, especialista en reconstrucción, Federico Pérez de la Romana, despejamos las dudas más frecuentes respecto a este tipo de intervenciones.

¿Cuáles son las opciones de reconstrucción mamaria que existen?

Existen dos tipos principales de cirugías: la protésica, en la que se utiliza dispositivos externos como los implantes mamarios para la creación de la mama, y la autóloga, en la que el cirujano plástico emplea tejidos corporales (piel y músculo) y, últimamente, grasa tomada de otras localizaciones de la paciente como zona donante para conformar una mama.

¿Cuáles son las ventajas y desventajas de cada tipo de procedimiento?

La elección de una intervención u otra depende de muchos factores: la calidad y la cantidad de piel y tejido de cobertura que tenga la paciente, la forma y tamaño de la mama sana, los deseos de la paciente, su edad, el tratamiento recibido para curar el cáncer, etc.

Por duración, seguridad y buen resultado, me inclino hacia la reconstrucción mediante el implante de prótesis mamarias, aunque en el caso de que la paciente requiera y desee someterse también a un tratamiento corporal (liposucción o abdominoplastia), puede ser buena idea realizar la intervención con tejidos propios.

En la actualidad la técnica más novedosa, y que se emplea con mucho éxito, es la reconstrucción mamaria mediante injertos de grasa. Se trata de una intervención sencilla y segura, consistente en tomar grasa del abdomen o de las caderas de la paciente y, después de depurar esta grasa y conseguir células grasas y células madre, se inyectan en la mama para su remodelación.

Otra ventaja de esta técnica es que se puede corregir cualquier pequeña deformidad en mamas en que se haya hecho mastectomía parcial o simple resección de tumores, y para corregir alguna irregularidad residual, incluso en los casos en que se haya empleado prótesis de silicona. Esta es una técnica muy versátil y se puede aplicar en múltiples casos, bien por sí sola o acompañando otras técnicas.

¿Cuánto tiempo dura la cirugía y cuál es el procedimiento?

En el caso de los implantes, la intervención se desarrolla en dos tiempos quirúrgicos: en el primero se expande paulatinamente la piel mediante una prótesis especial. En el segundo se coloca la prótesis definitiva, igualando las dos mamas, retocando en caso necesario la mama sana para conseguir mayor simetría y naturalidad. Pasado un tiempo en que ambas mamas se hayan estabilizado, se reconstruye la areola y el pezón.

¿Qué tipo de anestesia se usa y cuánto tiempo voy a estar hospitalizada?

Este tipo de intervenciones pueden realizarse con anestesia general, en las intervenciones que sean de larga duración, y anestesia local y sedación, en la técnica de transplante de grasa, que se tarda menos tiempo. Siendo necesario un periodo de ingreso en la clínica de 24 horas, fundamentalmente para controlar la evolución.

¿Cuáles son las medidas preoperatorias y postoperatorias a seguir?

Siempre deben realizarse analíticas de sangre completas, electrocardiograma, radiografía de tórax y se debe contar con información completa acerca del proceso oncológico.

Antes de la cirugía, la paciente deberá comentar con su cirujano cuál es la técnica más adecuada en cada caso. Cuando la técnica decidida es la de usar implantes mamarios, después de la primera intervención consistente en la colocación del expansor, la paciente deberá nuevamente acudir a consulta para rellenar dicho expansor.

En el segundo tiempo quirúrgico, se cambia la prótesis expansora por la prótesis mamaria definitiva.

La paciente llevará durante una semana una prenda compresiva y evitará mover ampliamente los brazos y levantar peso durante esos siete días. Tendrá que realizar masajes de drenaje linfático y llevar un sujetador deportivo durante un mes, incluso para dormir.

¿Cuándo se puede hacer vida normal: trabajar, conducir?

Se ha de guardar reposo relativo durante 1 semana, pudiendo retomar la rutina diaria tan solo 2 semanas después de la intervención. En caso de los injertos de grasa, los cuidados postoperatorios son iguales.

El tiempo de reposo, respecto a la extremidad, es suficiente durante una semana e inmediatamente podrá retomar su actividad habitual.

Equipo médico del Dr.Pérez de la Romana

¿Tiene algún tipo de efectos secundarios esta cirugía?

Como cualquier cirugía, tiene algunos riesgos asociados, aunque muy poco frecuentes. Las complicaciones como infecciones o pérdida de sensibilidad temporal de la mama normalmente se resuelven con un tratamiento adicional o con unas medidas de cuidados postoperatorias un poco más prolongadas.

En los casos de implante de grasa, es necesario realizar ecografía de control cada seis meses para diagnosticar si hubiese alguna calcificación de la grasa.

¿Quién puede informar sobre prótesis mamarias?

Lo mejor, y lo más seguro, es acudir a la consulta de un cirujano plástico titulado que tenga experiencia en este tipo de cirugía, que ofrezca todas las garantías, estudie el caso y recomiende el procedimiento de reconstrucción más adecuado para la paciente.

¿Cómo cambia la vida de las mujeres que se han sometido a la intervención?

Según mi experiencia personal, el grado de satisfacción tras ver los resultados es muy elevado. Para la gran mayoría de las mujeres mastectomizadas, la reconstrucción de la mama supone una mejoría de su imagen global, proporcionando además un equilibrio psicológico que en muchas ocasiones se había perdido, gracias a la recuperación completa de una parte especialmente femenina de su cuerpo. Esto acelera el proceso de retomar una vida tanto social como sexual completa y a cerrar por completo el capítulo de la enfermedad que le condujo a la pérdida del seno.

Autor: Elena Del Valle

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