El miedo a volar encierra otros temores. Despliega tus alas y enfréntate a ellos

Temer volar en avión es, también, miedo a abrir tus alas, a despegar en tu propia vida y acceder al placer.

A medida que los meses de verano se van acercando comienzas a sentir una especie de escozor que lo produce la sola inminencia del viaje de vacaciones en avión hayas pasado o no por la experiencia traumática de vivir una situación límite en un vuelo o que le haya ocurrido a alguna persona de tu entorno. Es decir: haya o no razones reales para sentirlo.

Si padeces de aerofobia es factible que sientas claustrofobia : miedo a los espacios cerrados  (que remite al miedo a quedar encerrado en algún vínculo y que se desplaza a los espacios físicos) El avión es uno de esos espacios donde manifestar ese miedo.

La aerofobia también habla de una tendencia a  futurizar en términos trágicos. En general existe lo que se llama fantasía catastrófica de futuro: Fantasías catastróficas, como suponer que pueden no salir bien las cosas aún sabiendo que no es así o, al menos, no siempre.

En general tiendes a pensar acerca del futuro en términos de tragedia aunque no tengas argumentos reales para creerlo; pero si fantasías. La fantasía suele tener más peso que la realidad; hasta que comprendas lo contrario. Con esta actitud sólo logras estar a la defensiva, alejándote de tu  entorno ,cuidándote  de una agresión mayor. Un poco de ansiedad es algo bueno: te pone en acción; te despierta. Cuando tu ansiedad te aleja de tu vida y le resta calidad es tiempo de actuar sobre sus causas para ,al menos, atenuarla .

Hasta que llegue ese momento en el que tú decidas ponerle un freno a todo aquello que limita tu vida ,toma en cuenta esta serie de propuestas que te ayudarán a pasar mejor tu viaje en avión que,en realidad,es una experiencia de mucho placer.

Las primeras medidas las tomarás antes de viajar, dejando todo correctamente preparado, al menos un día antes de viajar, más allá de hablar de organización y prevención, estamos hablando de evitar situaciones estresantes: tickets, pasaportes, carnés, dinero, tarjetas, equipaje de mano, agenda, ropa para viajar.

Evita grandes cambios en tu dieta y descansa más de lo usual. Una semana antes de viajar puedes comprar unas flores de Bach: Rescue Remedy y beber 6 gotas cada 3 horas hasta acabar el frasco (no las bebas por la noche,no es necesario interrumpir tu descanso) y evita exponer el frasco al sol o que el gotero toque tu lengua pues les dan mal sabor.

Prepara algún libro, o revista, o pasatiempos algo que te plazca y te distraiga; igual en el avión verás alguna película y elige la mejor música de los canales a tu disposición. Cuando ya estés en tu sitio (sube con tiempo para llegar tranquila pero sin una espera excesiva tanto en el aeropuerto como antes de despegar) acomódate muy bien  y comienza a buscar un ritmo de respiración natural.Sólo eso hasta el despegue.

Meditación, yoga, pilates, escoge tu técnica para aprender a respirar. Getty Images

Usa tu respiración para relajar cada parte de tu cuerpo que sientas en tensión. El cuerpo distendido atenúa los efectos del miedo. Cuando el avión comienza a carretear para su despegue es cuando más atención deberás prestar a tu respiración y a distender cada parte tensa de tu cuerpo. Tú sabes que están despegando pero deberás pelear contra esas sensaciones  o ideas negativas que sólo están presentes en tu vida para “quitarte” experiencias, placer y bienestar; entre otras muchísimas pérdidas.

Ponte muy cómoda en tu asiento, coge aire y al  exhalar  te das la orden de sacarlo, cada vez, por otra parte de tu cuerpo; desde los dedos de los pies hasta la cabeza, así irás relajando cada tensión y acercando un poco más el bienestar. Relaja cada parte de tu cuerpo aún la lengua, que dejarás caer pesada sobre el paladar, los párpados , el entrecejo, los honbros que dejarán de sostener el avión y las manos.

Finalmente quédate prestando atención a tu respiración,a como el aire entra y sale;entra trayendo calma y luz  y sale llevándose miedo y oscuridad. Céntrate en esta idea: el aire trae calma y luz, se va llevándose miedo y oscuridad. Como el agua del mar llega a la orilla y vuelve a su lugar y te acaricia en su devenir.

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Autor: Mariana Fiksler

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