El metabolismo basal: ¿cómo puedes quemar más calorías?

Mucha gente habla del metabolismo basal, ¿pero sabemos realmente lo que es y cómo nos afecta? Cuando los expertos hablan de metabolismo basal, hacen referencia a la cantidad mínima de energía que nuestras células necesitan para cumplir sus funciones básicas. Dicho de otra forma, es el mínimo de calorías que debemos ingerir diariamente para que nuestro cuerpo y sus órganos puedan hacer sus funciones vitales, como por ejemplo, respirar o bombear sangre a nuestro corazón.

Evidentemente, este mínimo está sujeto a las características personales de cada uno: sexo, peso, edad, talla, altura… Aunque hablemos de mínimos indispensables, no debemos olvidar la actividad o ejercicio que cada persona lleva a cabo en su rutina particular: las tareas del hogar, ir al trabajo, estudiar, ir a la compra o, simplemente, estar en el sofá mirando una película.

Toda actividad comportará una quema extra de calorías que necesitaremos reponer durante el día. Los expertos en alimentación y deporte recomiendan tener un metabolismo basal alto. Esto significa que, de forma natural, nuestro cuerpo va a quemar más calorías cuando esté realizando sus actividades cotidianas y, por lo tanto, el control del peso corporal será más fácil.

Puede parecer, pues, que el metabolismo basal es algo determinado por la genética y por el cual no tenemos nada que decir. Pero sí que existen factores sobre los cuales podemos influir. Uno de los modificadores del metabolismo basal es la práctica de ejercicio físico, y más concretamente, el aumento de la masa muscular. “La práctica de deporte mejora diferentes sistemas del organismo. También aumenta nuestro metabolismo basal y, por lo tanto, ayuda a regular nuestro peso y nuestras defensas”, afirma el Dr. Angel Bigas Bonamusa, experto en medicina deportiva de tuMédico.es.

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Un cuerpo con un alto porcentaje de masa muscular y un bajo porcentaje de grasa, tendrá como resultado una quema mayor de calorías tanto en reposo como en activo, ya que el cuerpo más fibroso requiere más energía que un cuerpo flácido per se. Esto permite que la gente que realiza actividad física de forma habitual, pueda permitirse en muchas ocasiones comer más sin miedo a engordar, ya que su cuerpo va a eliminar gran parte de la ingesta de forma automática, mientras que en caso de una persona sedentaria, esta quema no será tan rápida, ya que el cuerpo no estará acostumbrado a ello y su metabolismo será más lento.

En conclusión, el aumento de peso será mayor en el segundo caso aunque las calorías ingeridas sean las mismas. Pero esta realidad no debe motivarnos a hacer locuras en lo que a deporte se refiere. Una práctica desmesurada de ejercicio físico puede tener contraindicaciones, ya que nuestro cuerpo necesita, también, tiempo de descanso. “Deberíamos practicar deporte entre 3 y 4 veces por semana una hora cada vez. Pero también es muy importante el descanso físico, lo que se llama entrenamiento silencioso”, afirma el Dr. Bigas.

Esta desconexión perimirá que el cuerpo se regenere adecuadamente y el metabolismo basal podrá reponerse de forma más fácil, funcionado de forma más eficaz el día siguiente. Una rutina deportiva donde se combine el trabajo cardiovascular con el muscular es una opción efectiva y fácil que te ayudará a verte y sentirte mejor.

Imágenes: lookfordiagnosis/mujercosmopolita

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