Desayuno perfecto: Claves de los nutricionistas

 

Un desayuno perfecto: sano y variado.

 

El desayuno es la primera y más importante comida del día.

Nos despierta el cerebro, nos carga de energía y debe ser completo y saludable.

Sería recomendable variarlo, para que resulte más atractivo.

Tengamos en cuenta que debería aportar unas 500 kilocalorías.

 

Debe durar más de 15 minutos, y es conveniente hacerlo sentado, tranquilo, para comenzar el día de manera equilibrada.

Utilizar cubiertos es una buena costumbre para masticar despacio y asimilar mejor los alimentos.

 

 

 

 

Características de un desayuno ideal

Debería contener alimentos variados como: cereales, lácteos, frutas…

Se pueden añadir otros elementos como grasas saludables: aceite, frutos secos, mantequilla, margarina, huevos, tortillas, atún…

Hortalizas y verduras: tomate, lechuga, cebolla.

Los azúcares: mermelada, miel, crema de cacao, y otros.

 

Hay muchas opciones de desayunos saludables, pero es bueno aportar nuevas ideas y combinaciones.

Puede ser muy diferente para cada persona.

Es muy importante no saltearlo, y realizarlo en función del objetivo, rutina, horarios, o hábitos, de cada uno.

 

 

Ideas de desayunos recomendados por nutricionistas

Hay tres elementos claves que deben estar en la mesa: lácteos o derivados, cereales, y fruta.

Leche o lácteos.

Los lácteos derivados como yogur y el queso, son ideales para personas que no toman leche o tienen intolerancia a la lactosa.

Hay que incluir los porque contienen gran fuente de calcio y son proteínas de alto valor biológico, además contienen vitaminas A, D, y B12.

En el caso de tomar leche es recomendable la desnatada o desgrasada, contiene menos calorías y colesterol.

 

 

 

Cereales.

Los saludables son los integrales, porque tienen mayor contenido en vitaminas minerales y fibra.

Se pueden intentar consumir los que no tienen azúcar añadido, como pueden ser: copos de avena, cereales de maíz, muesli, avena arrollada o laminada.

También el pan integral, qué contiene hidratos de carbono complejos, proteínas, y pocas grasas.

 

 

 

Frutas.

Las frutas frescas aportan agua, fibra, vitaminas y minerales, al igual que las verduras, que además aporta grandes cantidades de sustancias antioxidantes.

Se pueden combinar con frutos secos: nueces, almendras, avellanas… y alimentos proteicos como huevos, o aceite de oliva.

Puedes consumirlos en licuados, jugos, ensaladas, en trozos… 

Lo recomendable es comer entre 4 y 5 porciones por día.

Son una buena opción no sólo para el desayuno, sino también para la merienda.

 

 

 

 

Tratar de evitar alimentos como:

Azúcar, chocolate, mantequilla, zumo de fruta envasados, bollería industrial, galletas, embutidos o carnes procesadas.

 

 

Comenzar el día con una alimentación saludable te ayudará a estar en salud.

 

 

 

 

Imágenes: Pixabay 

Autor: Virginia Bruno

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